Talmud: la cartera más antigua del mundo

El Talmud es una obra que recoge las discusiones de los rabinos sobre las leyes judías, tradiciones, costumbres, historias y leyendas. Es un inmenso código civil y religioso, elaborado a lo largo de varios siglos por diferentes generaciones de eruditos. Pero, ¿qué tiene que ver esto con las carteras de inversión?

Pues mucho, ya que estos sabios judíos del Talmud dieron grandes consejos prácticos sobre diferentes áreas, entre ellas la inversión. Ya en el siglo II D.C. se discutía cómo gestionar el patrimonio y cómo diversificar el riesgo. En concreto, en esta obra se dice que

“Una persona debería tratar de dividir su dinero en tres: un tercio en tierras, un tercio en negocios, y un tercio en la mano”

El razonamiento es sencillo, las tierras son seguras porque nunca pierden todo su valor, sin embargo la rentabilidad de la inversión es baja. El comercio tiene el retorno más alto, pero también el riesgo más alto. Por último, parte del dinero debe estar disponible, siempre a mano, para gastos inesperados. Podríamos decir que este reparto del dinero en 3 partes es el primer asset allocation conocido.

Hoy en día es posible seguir las recomendaciones del Talmud y adaptar su asset allocation a los activos actuales. Veamos cómo:

Tierras: La inversión en tierras propuesta por el Talmud podríamos adaptarla como inversión en activos inmobiliarios. A su vez, existen muchas subcategorías que podríamos clasificar como (i) construcciones y terrenos (residencial o locales comerciales), (ii) tierras de cultivo y (iii) bosques (forestal).

Comercio: La adaptación sería la renta variable, de manera que estaríamos invirtiendo en empresas (negocios) de múltiples sectores y países.

Efectivo: El tercio que según el Talmud debería estar “en la mano” podríamos mantenerlo en efectivo o equivalente, esto es, depósitos, letras del Tesoro o bonos.

Como ves, son múltiples las opciones de las que disponemos para configurar nuestra propia cartera Talmud. Sin embargo, para construir la misma de manera sencilla podemos emplear productos muy diversificados como son los ETFs o fondos índice, veamos cómo se ha comportado dicha cartera si consideramos 3 grandes activos como son: REITs (VNQ), renta variable americana (VTI) y renta fija americana (BND).

Como siempre, si queremos realizar un análisis fiable del histórico de la cartera (en inglés, backtest) tenemos que acudir a productos americanos. Veamos cómo se ha comportado la cartera desde enero 2008 hasta agosto 2019

Fuente: https://www.portfoliovisualizer.com/backtest-portfolio#analysisResults

Como puedes observar, con rebalanceos anuales, la cartera ha obtenido una rentabilidad anualizada nominal de 7,41% (5,58% real) con una volatilidad de 12,24%. No es una mala rentabilidad, sin embargo hay que recalcar que el máximo drawdown fue de -37,89%, durante la crisis financiera, y no todos los inversores son capaces de asumir esas caídas.

Para ampliar el período de análisis, vamos a estudiar ahora la adaptación de Talmud propuesta por Meb Faber en su libro Global Asset Allocation. La principal diferencia es que dentro de la renta variable diferencia entre renta variable americana gran capitalización (20%), renta variable países desarrollados (9%) y renta variable de países emergentes (4%). En cuanto a la renta fija, sólo considera los bonos americanos con un vencimiento a 10 años. Veamos cómo se ha comportado la cartera durante el período 1973–2013 considerando rentabilidades reales (descontada la inflación).

Fuente: Global Asset Allocation (Mebane Faber)

La rentabilidad de 5,34% es muy similar a la del período anterior, en cambio la volatilidad se ha reducido en torno a un 2%. La caída máxima se sitúa en el 44,12%, muy alta. Esto se debe a que el inmobiliario, a pesar de ser un activo alternativo, tiene una correlación alta con la renta variable y en la crisis financiera (e inmobiliaria) de 2008 este portfolio sufrió muchisímo.

Por último, otra opción sería la de crear nuestra propia versión del Talmud desde el punto de vista europeo / español, con renta fija europea (euro government bond), renta variable a nivel mundial (MSCI ACWI) e inmobilario (global o europeo), las adaptaciones son múltiples.