Scoring: tu nota financiera

¿Alguna vez te has preguntado cómo te clasifica tu banco? ¿de qué manera te analiza para saber si eres un cliente atractivo? Pues eso es lo que hace el scoring: un sistema automático de análisis de riesgo que recomendará aprobar o denegar un préstamo a un cliente. Es una especie de nota financiera que calcula tu banco gracias a una herramienta que ayudará al analista de riesgos a tomar su decisión, en algunos casos puede ser meramente informativo y en otros determinante.

El scoring ha ido evolucionando con el paso del tiempo y cada vez es más preciso e importante para la entidad financiera, ya que le permite automatizar el proceso de gestión de solicitudes y, a su vez, una buena clasificación del cliente disminuirá el riesgo de morosidad. Veamos cómo se calcula.

Cálculo del scoring

Para su cálculo, la herramienta del banco necesita una serie de inputs o variables del cliente las cuales podemos clasificar principalmente en (i) la información que no es necesaria que aporte el cliente de la entidad y (ii) la información requerida al cliente para gestionar una operación concreta. Dentro del primer grupo encontramos los datos personales, historial de productos contratados con la entidad (principalmente créditos y préstamos anteriores), información de ficheros externos como lista de morosos o CIRBE, etc… Por otro lado, en cuanto a la información solicitada al cliente para la aprobación de una operación concreta, podemos encontrar: ingresos del cliente (nómina o facturación), declaración de bienes y patrimonio, justificación de la finalidad del crédito, tasación del inmueble (en caso de solicitar una hipoteca), etc…

Una vez que la entidad ha recopilado todos estos datos, el algoritmo del sistema empleado por la entidad analizará una seria de parámetros como la tasa de endeudamiento, porcentaje de pagos comprometidos, estabilidad de los ingresos o el tipo de contrato laboral con los que calculará la probabilidad de que el préstamo o crédito solicitado por el cliente, de un importe determinado, entre en impago. Tras la realización de este cálculo y, con base en las políticas de la entidad, finalmente se concederá o no el préstamo.

La evolución del scoring

Puede que al leer cómo se calcula el scoring, o si en alguna ocasión has ido tú mismo al banco a solicitar un préstamo, hayas pensado que la forma de calcular el scoring está un poco anticuada. Es decir, yo puedo decirle al banco lo que gano (mis ingresos), pero si no es el banco en el que tengo mi cuenta corriente del día a día, no podrá saber mis gastos. ¿De qué sirve tener un nivel de ingresos alto si el nivel de gasto también es alto y vivo “al día”?

Por este y otro problemas, el scoring personal ha ido evolucionando, y ahora mismo ya existen algunas aplicaciones que nos permite saber nuestro nota financiera de una manera más veraz. Es el caso de Fintonic, un agregador bancario que nos calcula nuestro propio scoring con base a más de 160 variables, combinando los parámetro tradicionales y otros nuevos gracias a que dispone toda nuestra información financiera (a la que previamente habremos consentido que acceda): cuentas bancarias de todas las entidades, productos de inversión, préstamos, etc… y principalmente todos nuestro movimientos bancarios. Hoy en día, que pagos tan pequeños como el café los hacemos con la tarjeta (o el móvil), es la manera más fiable de conocer nuestra información.

Fuente: fintonic.com

De esta manera, podremos saber nuestro nota financiera y compararla con la media las personas de nuestra edad y ciudad, o si tenemos un scoring elevado podremos acceder a condiciones más ventajosas porque seremos un cliente atractivo para los bancos, como por ejemplo un tipo de interés más bajo o financiación de compras en Amazon sin intereses.

Riesgos

En la otra cara de la moneda también nos encontramos con alguna desventaja. Estas empresas que nos permiten saber nuestro scoring y acceder a condiciones más ventajosas no prestan un servicio gratuito, es cierto que no pagamos con dinero, pero sí lo hacemos con nuestros datos. Toda esta ingente cantidad de datos, ya procesada y convertida en información, es vendida de manera paquetizada y anónima a terceros. En principio, nuestro datos están custodiados de manera segura, pero no sabemos lo que pasaría si se produjese una brecha de seguridad.

Este aspecto nos lleva a un nuevo debate, y es si estas empresas al igual que las Bigtech (Google, Facebook, Amazon, etc…) no debería pagarnos por nuestro datos, remunerarnos de alguna manera, un punto que ya están planteando algunas startups como Geoblink, pero esto ya es otra historia.