Oportunidades de una recesión

Todo parece indicar que la próxima recesión está cada vez más cerca, ya empiezan a saltar las señales. Caída de las ventas de vehículos, desaceleración en el sector inmobiliario, inversión de la curva de tipos, etc…

Es probable que en los próximos meses veamos como la economía se resiente, quizás no sea una crisis como la de 2008, pero si una recesión. Es lo que tiene el ciclo económico, existen diferentes fases y todo parece indicar que en la que nos encontramos actualmente (“Auge”) está llegando a su fin.

Lamentablemente esto supondrá el aumento del desempleo (habrá personas que pierdan su trabajo), caída de las cotizaciones de las compañías y caída del consumo… algo que ya hemos vivido con anterioridad y para lo que debemos estar preparados.

Sin embargo, en Uncommon Finance siempre nos gusta ver el lado positivo y hoy te traemos 4 cosas buenas que ocurren en una recesión, como se suele decir “al mal tiempo buena cara”.

Caída de precios

Cuando hay una recesión siempre se produce una caída de los precios en la renta variable. Por ejemplo, durante la crisis financiera, el S&P 500 llegó a caer un 56,8% entre 2007 y 2009. Pero, una vez superada estas crisis, las bolsas suelen crecer a doble dígito en los años posteriores. Además, durante las recesiones, la rentabilidad proporcionada por los dividendos es superior.

Por tanto, estas caídas son una gran oportunidad para adquirir activos con descuento, sobretodo si eres joven y te encuentras en la fase de acumulación de patrimonio.

Disminución de los tipos de interés

Si durante una recesión aumenta la rentabilidad de los dividendos, los tipos de interés tienden a caer a medida que la economía se va ralentizando, ya que los bancos centrales tratan de estimular la economía con esa bajada de tipos y como consecuencia aumentan los precios de los bonos.

Si tenemos en cuenta que actualmente los tipos de interés ya son bajos, no podríamos descartar un escenario de tipos negativos. O incluso, aunque suene a locos, que nos paguen por solicitar una hipoteca, como ya está ocurriendo en Dinamarca.

Para aquellos que se lo puedan permitir, una recesión es un gran momento para comprar una casa, aprovechando la caída del mercado inmobiliario y los bajos costes de endeudamiento.

Nuevas oportunidades

En una crisis se crean oportunidades y surgen nuevos modelos de negocio. Nuevas empresas (start-ups) adaptadas a la nueva situación. Sin ir más lejos, a raíz de la crisis financiera surgió un nuevo modelo basado en la “economía colaborativa” y esas empresas son ahora los grandes players en sus sectores: Blablacar, empresa para compartir coche entre particulares en trayectos largo, o Wallapop como un mercado online de productos de segunda mano.

Por no hablar de la llegada de las empresas Fintech a los servicios financieros, atacando un servicio concreto dentro de los muchos prestados tradicionalmente por los bancos: crowdlending (préstamos peer-to-peer), roboadvisors (gestión automatizada de las inversiones), proptech (inversión inmobiliaria), etc…

No hay mal que 100 años dure

Y es que, aunque cuando estamos en una recesión económica parece que ésta no va a terminar nunca, al final las malas épocas acaban pasando. Por lo general los períodos de recesión son mucho más cortos que las épocas de expansión o bonanza.

En el caso de EEUU una recesión dura de media 11 meses, aunque la crisis de 2008 llegó a durar 18. Es verdad que la economía americana es mucho más dinámica y en España estas etapas se suelen alargar, pero al final acaba pasando y siempre aprendemos algo nuevo de estas situaciones.

Aunque no sepamos cuando ocurrirá, la cuestión es que debemos estar preparados para cuando llegue, tener una finanzas saneadas. Para ello, debemos tener una cartera diversificada (por activos y geografías), pero sobretodo, realizar un buen trabajo de planificación financiera (tasa de ahorro mínimo, establecer un margen de seguridad, etc..) todos ellos aspectos que estudiamos en nuestro Programa F.I/R.E de finanzas personales.