Ignorar ciclos y extrapolar tendencias: ¡peligro!

todo es ciclico

Cuanto más tiempo dediques al mundo de las inversiones, más apreciarás el que, al final, todo es cíclico. Mercados alcistas y bajistas se van sucediendo a lo largo del eje temporal; episodios de euforia y codicia que son la antesala de pánicos vendedores; argumentos de “esta vez es diferente” para justificar, precisamente, el fin de los ciclos…. Y, efectivamente, cada vez es diferente pero siempre dibujando trayectorias cíclicas. La que rige el péndulo del sentimiento humano y su impacto en los ciclos económico y del mercado de acciones (entre otros muchos).

Y es que a diferencia de otros ciclos perfectamente previsibles (los mecánicos o físicos, por ejemplo, determinados por la fuerza de la gravedad) cuando hablamos de ciclos en los mercados financieros debemos comprender que los causantes de los mismos son variables imposibles de modelizar, pero que sí estamos obligados a conocer y estudiar. El conductismo, los sesgos cognitivos, que afectan a nuestra forma de consumir, ahorrar o invertir. O los estados de ánimo (péndulo euforia / depresión) son algunos ejemplos de variables determinantes de los ciclos en los mercados y sobre las que, a diferencia de la gravedad u otras constantes físicas o matemáticas, no se pueden hacer previsiones con exactitud y certeza.

Es un muy buen punto de partida reconocer que nunca sabremos lo que nos deparará el futuro. Pero también lo es desarrollar una capacidad de análisis y adaptación que nos permita prepararnos para lo que pueda pasar y así reducir su impacto en nuestra cartera de inversión. Y para ello, estudiar el pasado y comprender el presente son dos condiciones necesarias, aunque no suficientes. El buen inversor también es diligente, escéptico y adecuadamente reacio al riesgo en todo momento, pero también en continua búsqueda de oportunidades para obtener retornos potenciales que compensen con creces el riesgo asumido.

En el mundo de las inversiones, como en la vida, hay pocas cosas que se sepan con total seguridad. Las valoraciones se pueden evaporar, las estimaciones pueden estar equivocadas, las circunstancias del entorno pueden cambiar y todo lo que considerábamos “totalmente seguro” puede que no lo sea. Sin embargo, hay dos reglas en las que puede confiar con absoluta certeza:

Regla número #1: la mayoría de las cosas se comportan cíclicamente.

Regla número #2: las mejores oportunidades de inversión se dan cuando los demás se olvidan de la regla #1.

 

Hay muy pocas cosas que se muevan siempre en línea recta. Hay crecimiento y hay recesión, las cosas van bien durante un tiempo y luego empiezan a ir mal. El crecimiento puede ralentizarse. La recesión puede ir a más y llegar incluso a establecerse convirtiéndose en depresión. El optimismo desmesurado de los inversores puede convertirse en pánico irracional en cuestión de horas.

La principal razón de la existencia de estos movimientos cíclicos, en el ámbito económico y de los mercados financieros,  es que hay interacción entre personas humanas. Las máquinas pueden funcionar de forma lineal. El tiempo pasa de forma continua y una máquina puede comportarse siempre de la misma manera si tiene la energía adecuada. Pero los procesos en los campos como la historia y la economía se basan en las personas, y cuando hay personas involucradas, los resultados son variables y cíclicos. Los humanos somos emocionales e inconsistentes, no somos racionales (homo economicus) y constantes.

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Hay estudios experimentales de hace más de 50 años donde se demuestra que las personas se aferran a decisiones claramente equivocadas en lugar de cambiarlas, malgastan el dinero al intentar recuperar lo ya perdido, justifican decisiones fallidas en lugar de admitir que estaban equivocados y se resisten, distorsionan o rechazan activamente la información que cuestiona sus creencias. Y a pesar de toda la acumulación empírica que respalda la ausencia de racionalidad plena y constante de los inversores, la suposición de esta racionalidad ha dominado el campo de las finanzas aplicadas en las últimas décadas. Todo un misterio que, en nuestra opinión, solo encuentra explicación si se tiene en cuenta que al aceptar este supuesto de racionalidad plena, el campo analítico para la modelización resulta menos complejo.

Nosotros nos decantamos por la idea de que los inversores y los mercados financieros siguen más los dictados de la biología que los de la física, ya que en definitiva son un conjunto de organismos vivos que luchan por sobrevivir, y no un cúmulo de objetos inanimados sujetos a las leyes inmutables del movimiento. Así, principios de la evolución como la competencia, innovación, reproducción y adaptación son más poderosos que los principios inspirados en la física del análisis económico racional.

Sin lugar a dudas los factores objetivos juegan un gran papel en los ciclos –como las relaciones cuantitativas, los factores económicos, los eventos geopolíticos, los cambios en el entorno, los desarrollos tecnológicos y las decisiones de las empresas–. Pero los aspectos psicológicos van a hacer que los inversores reaccionen de forma exagerada en un sentido u otro, determinando la amplitud de las fluctuaciones cíclicas.

Ignorar los ciclos y extrapolar tendencias es lo más peligroso que un inversor puede hacer. A menudo actuamos como si las empresas que lo hacen bien, lo van a seguir haciendo bien toda la vida y como si las inversiones que hoy son muy rentables lo van a seguir siendo para siempre y viceversa. Pero es lo contrario lo que tiene más probabilidades de ser cierto.

En próximos artículos iremos explicando (i) cómo podemos analizar los ciclos económico, de beneficios y de mercados para (ii) volcar esa información sobre mapas de probabilidad que nos ayuden a tomar mejores decisiones de inversión en el medio y largo plazo. Las probabilidades de éxito y las combinaciones rentabilidad / riesgo no son constantes, varían a lo largo del ciclo. Comprender estas dinámicas, y ajustar la cartera en consecuencia, es lo que diferencia a los buenos inversores del resto de participantes del mercado.

 

Daniel Suárez

Socio de advisory GdC

 

Foto: 2Photo Pots en Unsplash