Rentabilidad de los fondos de pensiones en España

El plan de pensiones es uno de los productos financieros más comunes entre los ciudadanos españoles y normalmente coincidiendo con el final de año nos bombardean con publicidad para su contratación o traspaso entre entidades, alegando fundamentalmente la deducción fiscal en nuestra base imponible de hasta 8.000 euros anuales. Sin embargo, es un producto con unas comisiones muy altas, condiciones muy estrictas para su rescate y unas rentabilidades bastante pobres.

Por ello, hoy vamos a comentar las conclusiones de la última publicación de Pablo Fernández (profesor de Finanzas del IESE) sobre la rentabilidad de los fondos de pensiones en nuestro país, un estudio que realiza anualmente desde 2006 y en el que ha analizado la rentabilidad obtenida por los 385 fondos españoles con 15 años de historia.

1. Principales conclusiones del estudio

Las principales conclusiones del estudio realizado por Pablo Fernández sobre la rentabilidad de los fondos de pensiones en España en el período 2003-2018 son:

  • La rentabilidad media anualizada de los fondos de pensiones fue de 2,11%, por debajo de la rentabilidad media de los bonos del Estado a 15 años (4,55%).
  • Sólo 12 de los 385 fondos de pensiones con 15 años de historia obtuvieron una rentabilidad superior a los bonos del Estado.
  • Sólo 6 fondos superaron la rentabilidad del IBEX 35.
  • 4 de los fondos obtuvieron rentabilidad negativa en dicho período.
  • A diciembre de 2018 los fondos de pensiones gestionaban 72.237 millones de euros de 7,6 millones de partícipes.
  • Existe una pequeña correlación entre el patrimonio gestionado y la rentabilidad del fondo.
  • No existe correlación entre el número de partícipes y la rentabilidad del fondo.
  • A pesar de las comisiones explícitas (gestión, depósito, de suscripción y reembolso) una parte importante se dirige a gastos de comercialización, y en muchos casos los comerciales perciben retribuciones superiores a los gestores.

En el siguiente gráfico se compara la rentabilidad anualizada de los 385 Fondos de Pensiones con 15 años de historia con la rentabilidad anualizada del IBEX 35 y el Bono del Estado a 15 años.

A continuación, mostramos el listado de los 15 fondos con mayor número de partícipes (146.684 partícipes) y cuya rentabilidad promedio fue de 1,33%.

2. Pensión de la Seguridad Social

El estudio también hace referencia a la insostenibilidad a largo plazo del actual sistema de pensiones público, principalmente debido a:

  • Aumento promedio de los años de vida de los españoles y descenso del número de nacimientos.
  • Aumento de la deuda consolidada del Estado.
  • Reducción anual de la “hucha de las pensiones”.
  • Descenso continuado del número de afiliados a la Seguridad Social mientras el número de pensionistas continúa aumentando. En el período 2007 – 2016 disminuyeron los afiliados en 1.582.262 personas y aumentaron los pensionistas en 1.233.962 personas.

3. Conclusión

Si consideramos la situación actual del sistema de pensiones públicas y su insostenibilidad a largo plazo, parece evidente que tendremos que complementar dicha pensión con un plan privado. Sin embargo, a raíz del estudio de Pablo Fernández los planes de pensiones no se muestran como la opción más adecuada para los ciudadanos españoles.

 

Fuente (artículo original):

https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=3319461

 

Tasa de gasto y tasa de ahorro

A estas alturas, estamos bastante concienciados sobre la importancia de ahorrar de cara a nuestra jubilación, y probablemente la mayoría de nosotros hayamos escuchado que una tasa de ahorro mínima se sitúa en torno al 10%-20% sobre nuestros ingresos, dependiendo de nuestra situación personal.

Sin embargo, el problema que se puede dar es que no haya dinero disponible para ahorrar debido a un nivel de gasto muy elevado, y muchas personas ven como sus ingresos se van en los gastos del día a día, incapaces de generar ahorros para un futuro.

Recomendaciones de ahorro de cara a la jubilación

La regla clásica establece que debemos de ahorrar al menos el 15% de nuestros ingresos para disfrutar de una buena jubilación, siempre dando por hecho que comenzaremos a ahorrar en una etapa temprana y con un largo horizonte temporal que nos permitirá invertir y rentabilizar esos ahorros. (Ver este otro estudio)

Algunos estudios, como el National Savings Rate Guidelines elaborado por el FPA Journal (ver el estudio en pdf que adjuntamos al final), establecen unas tasas de ahorro en función de la edad, horizonte temporal o nivel de ingresos, las cuales podemos observar en el siguiente gráfico:

Fuente: https://www.kitces.com/

Lamentablemente, los datos recabados por el INE en España muestran que las cifras reales distan mucho de esas tasas recomendadas. Actualmente, en España la tasa de ahorro de los hogares españoles se sitúa en un 5,7% de la renta disponible, la cual ha ido cayendo en la última década desde el año 2009 en la que se situaba cercana al 14%.

Es evidente que en los hogares españoles no se está ahorrando lo suficiente para estar preparados para la jubilación.

 

Lo que realmente importa es nuestra tasa de ahorro

La realidad es que las personas sólo podemos ahorrar aquello que no nos hayamos gastado previamente, por lo que no tiene sentido estudiar la tasa de ahorro de forma aislada, sin considerar las principales partidas de gasto.

La situación ideal es gastar menos de lo que ingresamos, lo que nos permite generar un ahorro, además de que si nos adaptamos a gastar de una forma moderada en un futuro necesitaremos menores ingresos en nuestra jubilación debido a un estilo de vida modesto.

La cuestión es que una gran parte de nuestros gastos son fijos o poco flexibles (comida, vivienda, ropa…). Sin embargo, una vez que los ingresos son suficientes para cubrir los gastos básicos, el resto de los gastos son más flexibles y tenemos capacidad de decisión para gastar menos y ahorrar más.

Por este motivo, no es la tasa de ahorro la que marca un plan de ahorro exitoso, si no la tasa de gasto, ya que las personas no podemos decidir muchas veces cuánto ahorrar, pero sí cuanto gastar una vez que nuestros gastos fijos están cubiertos.

 

La tasa de gasto es una función del gasto e ingreso

La tasa de gasto no es más que el porcentaje obtenido de la división de nuestros gastos entre nuestros ingresos. Por ello, si queremos aumentar la misma tenemos dos opciones: (i) disminuir nuestros gastos o (ii) aumentar nuestros ingresos sin aumentar nuestros gastos.

Esto que parece una obviedad, es muy importante ya que muchas personas no tienen la capacidad de disminuir sus gastos fijos, por lo que no tiene sentido centrarse en la reducción del gasto, si no en tratar de aumentar los ingresos (obtener otro trabajo, realizar horas extra, crear una nueva fuente de ingresos…) lo que tendrá un efecto directo y positivo en la tasa de ahorro.

Fuente: https://www.kitces.com/

De hecho, algunas tendencias como la llamada “FIRE”(Financial Independence, Retire Early) consideran que la estrategia óptima para una jubilación temprana es la combinación de altos ingresos con un modo de vida austero, lo que permitiría obtener tasas de ahorro incluso del 50%.

 

Poner el foco en los gastos relevantes

Una vez que hemos puesto el foco en la tasa de gasto, una referencia que podemos usar es la distribución media del gasto en los hogares españoles:

Fuente: INE

Tal y como podemos observar en el gráfico anterior extraído del INE, en el año 2017, los principales gastos que soportamos son el de vivienda (30,06%), alimentos (14,07%), y transporte (12,56%) y restaurantes (10,29%). Por tanto, debemos tratar de centrarnos en reducir estas partidas más relevantes, y no tanto en otros gastos que representan un porcentaje mucho menor como son la sanidad, vestimenta o comunicaciones..

Por supuesto, en algunos casos, sobre todos si se reside en grandes ciudades como Madrid o Barcelona, los gastos de transporte y vivienda son difícilmente reducibles ya que escapan a nuestro control.

La buena noticia es que existen “economías de escala” en estos gastos, ya que a medida que nuestros ingresos van aumentando este tipo de gastos no lo hacen o lo hacen en menor medida. A modo de ejemplo, en el caso de España, la vivienda supone un 40% de gasto para la población que se sitúa en el primer quintil, mientras que baja hasta el 25% para aquellas personas situadas en el último quintil. Esto demuestra que las personas con rentas más altas tienen una mayor flexibilidad para decidir cómo asignar sus ingresos.

Por tanto, para aumentar nuestra tasa de ahorro, resulta más efectivo tratar de reducir las principales partidas de gasto, las cuales son potencialmente flexibles a largo plazo. Es decir, tomar una buena decisión en relación a la vivienda o al transporte tendrá un impacto muy relevante en nuestros ahorros.

 

¿Cuál es una tasa de gasto prudente?

Sorprendentemente, existe muy poca información relativa a qué se considera una tasa de gasto recomendable en general o por categoría de gasto. Lo que si existen son unas tasas de gasto en relación a la vivienda o gastos fijos, calculadas por las entidades financieras, que se sitúan en torno al 28% y 36% respectivamente.

Sin embargo, estas tasas no son las prudentes o recomendables, si no aquellas tasas con base en las cuales los bancos consideran que pueden maximizar su beneficio (asumiendo que existe una probabilidad de impago del 5%), a través de los ingresos financieros que cobran con la concesión de hipotecas y préstamos.

Otra alternativa es fijarnos en los datos del INE sobre la distribución del gasto de los hogares españoles que hemos visto anteriormente, pero estos datos simplemente describen lo que están haciendo los hogares españoles, que no quiere decir que sea una distribución de gasto y una tasa de ahorro óptima, ni mucho menos.

 

Conclusión

La conclusión es que la clave para el ahorro no es el ahorro en sí, si no establecer una tasa de gasto razonable y prudente. Para ello no existe una cifra exacta, si no que dependerá de las circunstancias personales de cada individuo, pero siempre poniendo el foco en aquellas partidas de gasto más relevantes.

 

Estudio:

National Savings Rate Guidelines for Individuals_FPA Journal

Nota: el estudio es del año 2007, pero es igualmente válido.

¿Invertir de golpe o de manera secuencial?

En algún momento en la vida, puede ocurrir que un inversores tenga una gran cantidad de dinero disponible, como ocurre al recibir una herencia, una paga de beneficios o en el momento inicial de empezar a invertir.

La teoría financiera y la evidencia histórica sugieren que la mejor manera de invertir esa cantidad es todo de golpe. De media, esta estrategia ha conseguido mejores rentabilidades debido a la tendencia del mercado a crecer. Sin embargo, muchos inversores eligen invertir ese dinero de manera secuencial, un sistema que normalmente se conoce como dollar-cost-averaging, ya que proporciona cierta protección reduciendo el riesgo en caso de una caída brusca del mercado, aunque demuestra que esta estrategia tiene menos rentabilidad en la mayoría de escenarios.

En este email exploramos las diferencias de las dos estrategias, cuantificando los costes y guiando en la decisión.

Invertir sistemáticamente, tiene la desventaja que durante un tiempo el allocation estará alterado. En las dos estrategias se termina con los activos invertidos de acuerdo con su allocation, pero puede haber implicaciones durante el tiempo que se está invirtiendo. Si un inversor elige invertir de manera secuencial, se recomienda que se haga en un periodo inferior a un año.

Invertir inmediatamente suele conseguir mejores rentabilidades
En la siguiente gráfica, se compara la rentabilidad histórica de la inversión inmediata y sistemática en tres mercados: Estados Unidos, Reino Unido y Australia.

Para el plan sistemático, se considera la inversión en una cartera de 60% acciones / 40% bonos en 12 aportaciones mensuales iguales. A continuación, se evalúa la rentabilidad de la inversión inmediata y sistemática en períodos históricos de 12 meses.

En cada mercado, la inversión inmediata obtuvo mayores rentabilidades aproximadamente un 66% de las veces. En promedio, la inversión inmediata superó la implementación sistemática alrededor de un 2,39% de rentabilidad máxima en EEUU y una mínima de 1,45% en Australia. Estos resultados no son sorprendentes, las acciones y los bonos han producido históricamente mayores rentabilidades al dinero en efectivo, como compensación por sus mayores riesgos. Al poner una gran cantidad de dinero a trabajar de inmediato, los inversores consiguen aprovechar estas primas por riesgo por un período ligeramente más largo.

También se compararon los dos planes sobre intervalos de inversión más cortos y más largos usando la misma cartera 60/40. A medida que aumenta el intervalo, la inversión inmediata consigue más rentabilidad con más frecuencia. En los Estados Unidos, por ejemplo, la inversión inmediata superó a series de inversión en seis meses en aproximadamente el 64% de los períodos históricos. En un intervalo de 36 meses, la inversión inmediata llegó a superar el 92% de las veces.

Además, la gráfica anterior muestra que la inversión inmediata suele tener mayor rentabilidad incluso sin importar la distribución de la cartera entre acciones y bonos. Tiene sentido, ya que estos activos suelen tener mejores rentabilidades que el dinero en efectivo.

Minimizar el potencial de arrepentimiento
Aunque los datos demuestran que la inversión inmediata tiene mejores rentabilidades, los que elijen el plan sistemático de inversión, probablemente estén más preocupados por los peores escenarios posibles que por los promedios o las probabilidades.

Para los inversores con un gran saldo de caja disponible, la elección es una gran apuesta. Por preocupación a que una inversión pierda valor rápidamente, se puede entrar en el mercado de forma gradual. Este enfoque puede minimizar el arrepentimiento al proporcionar protección contra grandes caídas del mercado en el corto plazo y que la cartera pierda valor.

¿Cuál es el valor y el costo de esta protección? Para responder a esto, se clasifican las rentabilidades de 12 meses de las carteras desde las más altas a las más bajas y se dividen en deciles. Luego se calculan las rentabilidades promedio de la inversión inmediata y sistemática en cada decil.

La siguiente gráfica muestra las diferencias de rentabilidad entre ambas estrategias en cada uno de los mercados elegidos. Por ejemplo, en el peor decil, la rentabilidad de una inversión inmediata fue inferior a la inversión en 12 meses por un promedio de 8.3% en Estados Unidos, 7.7% en Reino Unido y 7.8% en Australia.

En los deciles 1 y 2 (y 3 para los Estados Unidos y Australia), las rentabilidades más altas de un plan de inversión sistemática pueden ser considerados como el beneficio de dicha protección a la caída del mercado.

Lo contrario ocurre en mercados más fuertes, donde la baja rentabilidad de la inversión sistemática puede considerarse como el coste de dicha protección a la caída.

Estos costes pueden ser razonables si el plan de implementación sistemática ayuda al inversor a superar el miedo que paraliza a realizar la inversión y arrepentirse posteriormente si ocurre una caída. La clave es asegurarse de que la implementación se lleva a cabo sistemáticamente, y no como una serie de decisiones separadas, cada una con su propio potencial de arrepentimiento. Este enfoque necesita autocontrol hasta que el dinero está totalmente invertido. Abandonar el allocation elegido en tiempos malos del mercado puede ser muy perjudicial para tener éxito en la inversión.

La inversión sistemática da lugar a una diferencia temporal del allocation de activos
Con cualquiera de las estrategias, los fondos se acaban invirtiendo en función de la asignación de activos objetivo. Sin embargo, es importante ver los activos de la cartera y la cantidad de efectivo de manera conjunta. Un plan de implementación sistemático crea una diferencia temporal del allocation teniendo menos riesgo, hecho que se suele pasar por alto.

Supongamos que un inversor recibe una suma de dinero de igual valor a la cartera existente. En la siguiente gráfica, se muestra que una cartera de acciones / bonos 60%/40%, se convierte temporalmente, en una cartera de acciones / bonos / efectivo de 30%/20%/50% si la suma global no se invierte inmediatamente. Al tener más dinero en efectivo durante más tiempo, se tiene un rendimiento inferior al promedio.

En esta gráfica, la exposición al riesgo de la cartera durante el período de implementación es diferente al del allocation, teniendo mucho menos riesgo. Este efecto se hace más importante cuanto mayor sea el tiempo de implementación.

Así que si se elige invertir de forma sistemática, la asignación de activos será más conservadora, y a su vez, conseguirá una menor rentabilidad debido al mayor del dinero en efectivo.

Conclusión
Determinar el mejor momento para invertir una gran suma de dinero puede ser una tarea difícil. Este análisis indica que la inversión inmediata ha proporcionado históricamente una mejor rentabilidad de la cartera en promedio que las aportaciones periódicas. Si asumimos que los mercados de acciones y bonos seguirán proporcionando rentabilidades por encima del efectivo, podemos esperar resultados parecidos en el futuro.

Para aquellos que eligen aportar en el tiempo, es recomendable hacer un programa disciplinado para invertir la suma de dinero en un año. Limitando el tiempo se asegura que el efectivo se invierte de acuerdo al allocation previsto.

Una forma de invertir sistemáticamente sería dividir el saldo en cuotas mensuales o trimestrales e invertir en la cartera de acuerdo con la asignación de activos objetivo, a la vez que se calcula el rebalanceo.

Otra forma de invertir el dinero sería colocarlo en renta fija poco volátil con una rentabilidad ya acordada y gradualmente invertir ese dinero en activos más volátiles de acuerdo al plan de inversión.

El análisis no aborda cuestiones más amplias que puedan surgir de una ganancia inesperada. Un gran cambio en las circunstancias financieras de un inversor puede alterar sus metas de inversión y sus preferencias de riesgo. Por ejemplo, una herencia puede poner nuevas metas financieras y afectar la tolerancia al riesgo que es capaz de asumir. Estos conceptos necesitan un mayor análisis para poderlo analizar.

¿Cuándo está bien dejar de acumular patrimonio y empezar a gastarlo?

Tenemos tan integrado aquello de “acumula” que dejamos de lado el momento de “gastar” o disponer ese patrimonio acumulado. No estoy diciendo que te hagas rico, sino que dispongas de ese patrimonio acumulado de manera sensata.

Los anglosajones, y en la literatura financiera de la red, se le suele denominar “riqueza”, pero a mí no me gusta porque da lugar a confusión, prefiero llamarle “patrimonio” o “patrimonio financiero” que además, técnicamente, es más apropiado.

Una de las mayores dudas que surgen en las personas que quieren lograr la tan ansiada libertad financiera es que a menudo no saben cuándo dejar de acumular patrimonio. Incluso si llegamos a nuestra cantidad objetivo, bien sea a través de nuestro ahorro y/o por medio de ingresos pasivos adicionales, seguimos acumulando por costumbre. Después de toda una vida de disciplina en la acumulación de patrimonio, empezar a gastar parece un pecado.

A continuación expongo las recetas de FinancialSamurai, pero adaptadas a la realidad española/europea.

Se permite dejar de acumular patrimonio cuando al menos cumplestres de las condiciones siguientes.

1) Cuando llegas a los 45
Ya has pasado media vida a los 45. Cualquiera que se enfade contigo después de haber pasado 20 años trabajando es un idiota. O bien no estaban dispuestos a acumular tanto como tú, no saben cuánto esfuerzo has puesto, o simplemente culpan a la sociedad por todos sus problemas.

2) Cuando tu patrimonio es 20 veces mayor que tus gastos
En el artículo de FinancialSamuari habla de 20 veces los ingresos, pero tiene mucho más sentido 20 veces los gastos anuales. Serían 20 años de libertad financiera.

No obstante para un ciudadano europeo es más realista bajar este múltiplo a 15. Yo diría que 15 veces el gasto anual es un ideal. Ya que aquí tenemos cubiertos muchos gastos (sanidad, educación etc) que en USA no tienen.

Es sencillo, si tu gasto personal es, por ejemplo, de 20.000 euros/año, alcanzarías esta cantidad cuando tengas 300.000 euros de patrimonio financiero. A nivel familiar, si son 40.000 euros/años, pues 600.000 euros.

3) Si tienes propiedades (inmobiliarias) desde hace al menos 15 años
Después de 15 años de tener una propiedad totalmente pagada, seguramente ha aumentado tu patrimonio. Tus ahorros forzados (por la disciplina presupuestaria personal, exigidos por el guión) te ponen por delante del consumidor medio.

4) Tu casa vale al menos 20 veces más que tu coche
Este ratio es interesante.

Pongamos el ejemplo que eres dueño de una casa de 500,000€ y conducir un automóvil de 20,000€. Eres libre de gastar más frívolamente ya que su relación es de 25: 1. Pero digamos que tienes una casa de 200.000€, pero conduces un BMW de 40.000€.

No deberías gastar más dinero en cosas que no necesitas. Puedes ser conservador y comparar el valor de tu vivienda con el de tu coche para saber si vas bien encaminado.

5) Tienes al menos una fuente de ingresos adicional que te da un 30% de lo que ganas en tu trabajo
Si sólo tienes una fuente de ingresos, va a ser mucho más difícil lograr la independencia financiera antes que la media. Pero si puedes construir al menos otra fuente de ingresos que iguale el 30% de los ingresos de tu trabajo principal, te mereces una recompensa.

Una persona que gana 40.000€ al año en su trabajo y 15.000€ en un trabajo independiente es un héroe. Esa persona sabe que con más tiempo, su marca continuará creciendo y también sus ingresos. El 30% es el punto de inflexión donde la gente realmente comienza a creer que pueden dejar sus trabajos para perseguir sus pasiones. Pero ten cuidado. Una vez que abandones tu trabajo, debes comenzar de nuevo la ecuación.

6) Has ahorrado consistentemente un 50% o más de tus ingresos durante 10 años
Este es un punto que veo poco realista y perjudicial incluso. Un 50% en Europa es una exageración. Pero bueno, lo dejo. Si consigues ahorrar un 20% en España al año de manera consistente, felicidades.

8) Tus hijos son adultos independientes
Si has logrado criar a tus hijos independientes que no te van a pedir dinero para su hipoteca, un lugar para vivir, un coche oun postgrado, entonces lo has hecho bien. Hay tantas personas jóvenes por ahí hoy en día que no quieren trabajar duro porque saben que el Banco de mamá y papá simplemente los rescatará.

Los jóvenes adultos son expertos hoy en día. Ellos saben cómo convencer a sus padres a pagar por todo, incluso como adultos. Si has sido capaz de inculcar en tus hijos el orgullo de hacerlo por su cuenta, mereces vivirlo. Hay demasiados niños ricos mimados arruinando el dinero de sus padres porque no tienen ninguna disciplina para decirles que hagan su propia fortuna.

9) Tienes una pensión que cubre todos tus gastos
Si tienes una pensión, eres uno de los pocos afortunados que nunca tendrá que preocuparse por el dinero el resto de tu vida. Para ganar una pensión que cubra todos tus gastos de vida cómodamente, suele significar que trabajaste por lo menos 25-30 años en la misma institución. Esa es una hazaña increíblemente honorable que debe ser recompensada.

10) Si pasaste por la universidad sin pagar nada
Este es otro de los puntos que, por suerte, en España no nos toca. Es lo que comentaba esta semana en el foro del grupo en mis dos apuntes sobre la visita a Miami; los préstamos estudiantiles.

En España y Europa continental, tenemos esta parte hecha.

12) Pagas mucho en impuestos cada año

13) Donas al menos el 15% de tus ingresos a la caridad
¿Sabías que el porcentaje promedio de los ingresos donados a la caridad es inferior al 5%? Si estás donando consistentemente el triple del promedio, estás haciendo un gran trabajo. Y es de esperar, si puedes permitirte el lujo de donar el 15% a la caridad y pagar impuestos, entonces es probable que tengas una buen patrimonio financiero.

*

Así que si cumples al menos tres condiciones de las que he mencionado, estarás en condiciones de empezar a gastar/disponer de tu patrimonio, aunque no estés jubilado, siempre con cabeza para no destruir en pocos años lo que tanto te ha costado conseguir.

Son recetas “made in USA”, que aunque adaptadas a nosotros, hay que leer desde nuestra perspectiva, que es diferente. No obstante, es interesante tenerlo como punto de partida para considerar cuándo empezamos a tener un patrimonio suficiente como para disponer de el sin sentirnos inseguros. Son recetillas fáciles de la abuela que nos dan una dimensión sin tener que meternos en cálculos complejos.

Empezar tarde a ahorrar e invertir te puede salir muy caro

Seguramente habrás escuchado esta frase muchas veces: Empieza a invertir cuanto antes.

La lógica dice que cuanto antes empieces a ahorrar y a invertir, más tiempo estará trabajando tu dinero con el interés compuesto y más éxito tendrás como inversor.

Pero a este consejo le falta algo mucho más grande. Invertir cuanto antes importa no sólo por la cantidad de tiempo, sino porque ahorrar dinero es lo más difícil y el interés compuesto es la parte sencilla.

Se trata de un tema de comportamiento y no de simples matemáticas sobre por qué deberías empezar a invertir cuanto antes.

Por mucho que inviertas y esperes que esa cantidad vaya aumentando, tienes que seguir ahorrando y haciendo crecer esa cifra.

Invertir cuando se tienen menos de 30 años es crucial porque se tienen pocas responsabilidades y se puede ajustar mucho el presupuesto. Es más fácil ahorrar antes de tener una hipoteca, hijos, cuidar de los padres,…

Cada año que te retrases en empezar a ahorrar e invertir, necesitarás trabajar un año extra o ahorrar más de lo que hubieses ahorrado en los años anteriores para ponerte al día.

Para entenderlo con un ejemplo, imagina que ahorras dinero durante 40 años, desde los 25 a los 65 y luego te jubilas. Cada año ahorras la misma cantidad y consigues la misma rentabilidad todos los años beneficiándote del interés compuesto.

La pregunta es: ¿cuánto más tendrías que ahorrar cada año si empezases a invertir un año más tarde (empezar cuando tienes 26 años)¿ ¿y empezar 10 años más tarde? ¿y 20?

Vamos a verlo en una gráfica. En el eje de las abscisas puedes ver el número de años que se retrasa el empezar a ahorrar e invertir. En el eje de las ordenadas, el porcentaje de ahorros adicionales que son necesarios para tener la misma cantidad a la edad de jubilarse. Hay tres líneas representadas con tres valores de rentabilidad (4%, 6% y 8%)


Fíjate bien en estos puntos importantes:

  1. Cuanta más rentabilidad esperes, se necesita mucho más dinero al retrasarte al empezar a invertir. Así que si necesitas una alta rentabilidad para alcanzar tus metas financieras, no te retrases más y ahorra una gran cantidad e invierte.
  2. Hay un impacto exponencial a cada año adicional que te retrasas al empezar. Así que cuanto más tardes, más difícil será alcanzar tu meta financiera. Retrasarte 10 años significa que tienes que ahorra el doble durante el resto de tu vida de lo que necesitarías si hubieses empezado diez años antes.

Vamos a asumir que planeas ahorrar 5.000€ al año durante 40 años. Esto es lo que ocurrirá a medida que vayas retrasando tu inicio:

  • Si te retrasas 5 años y empiezas con 30 años, necesitarías ahorrar un 30%-50% adicional cada año hasta los 65 años. Necesitarías 6.500€-7.500€ al año durante 35 años.
  • Si te retrasas 10 años, necesitarías ahorrar el doble cada año, 10.000€.
  • Si te retrasas 25 años, sería catastrófico porque necesitarías ahorrar 5 veces más. 25.000€ durante 15 años. Y esto sólo con un 4%, si esperas una rentabilidad superior, lo que tienes que ahorrar adicional es muchísimo más.

El tiempo no perdona para los que esperan
Enlazando con el tema inicial, como invertir no es algo sencillo, cuanto antes empieces será mejor, ya que cuanto más tarde empieces, más responsabilidades tendrás y ahorrar será cada vez más difícil. Además, cada vez los sueldos medios son menores y los gastos de las familias aumentan.

La parte del interés compuesto es más sencilla, ya que sólo se necesita poner el dinero a trabajar y esperar para hacer más dinero. Así que empezar antes sirve para hacer el trabajo más difícil al inicio para que el trabajo más sencillo venga después.

También puedes hacer que el ahorro sea sencillo
Para eso puedes utilizar unos trucos sencillos:

  • Automatizar tus ahorros y así no te preocupas de tu gasto porque habrás apartado dinero para invertir.
  • Ahorrar tus subidas de sueldo. No te lo gastes todo en caprichos e inviértelo para tu futuro.
  • Hacer un presupuesto para no gastar más de lo esperado.

Si todo esto falla, tendrás que trabajar unos años extra, o ganar y ahorrar más de lo que tenías previsto.

Así que haz un plan sobre lo que deberías ahorrar e invertir cada año hasta la edad que esperes jubilarte. Puede servirte de ayuda lacalculadora del blog.

Ahorrar es de pobres, invertir es de ricos

Muchas veces la gente se pregunta: “acabo de ahorrar 1.000€ y me gustaría saber dónde invertirlo para sacar la máxima rentabilidad”

Empiezas a buscar el mejor allocation basado en la aversión al riesgo, las metas… pero la verdad es que todo eso no importa, al menos, de momento.

Las matemáticas de ahorrar e invertir durante tu vida

Con pequeñas cantidades de dinero, la rentabilidad no importa mucho. Sería mejor pensar en ahorrar más dinero (o ganar más) que en preocuparse por la rentabilidad que conseguirás en el corto plazo.

Por ejemplo, imagínate que ahorras 1.000€, lo pones en un ETF con el que ganas un 10% (100€). En una noche podrías gastar los beneficios de un año. Cena, bebidas y taxi con tu pareja, y ya está, se acabó.

Compara este caso con el siguiente, en el que en el futuro consigues una cuenta con 2.000.000€ para tu jubilación. Una caída de un 5% (que durante los años es fácil tener) implicaría tener una pérdida ¡de 100.000€! No podrías ahorrar esa cantidad en un año a no ser que ganases una gran cantidad o ahorrases de forma salvaje.

Por lo tanto, los ahorros tienen un gran impacto en los pobres, y las inversiones tienen mayor impacto en los ricos.

¿Cuánto influyen los ahorros o las inversiones?

Imagina un ciclo de inversión de 40 años si ganas 50.000€ al año y ahorras el 15%. 7.500€ de ahorro durante 40 años. Además imagina que esos ahorros tienen una rentabilidad del 5% con una desviación del 9%. Ésta sería una inversión con menos riesgo que el S&P500 pero no tan seguro como los bonos.

Esta situación sería de la siguiente forma:

  • El primer año ahorras 7.500€ sin tener rentabilidad
  • El segundo año tienes algo de rentabilidad (aleatoria pero de media el 5%) de esos 7.500€ y ahorras otros 7.500€
  • Y continúa así durante 40 años

En la siguiente gráfica puedes ver esta situación, donde se muestra en verde cuánto se ha ahorrado cada año, y en rojo cuánto se ha ganado o perdido en las inversiones:

Como puedes ver, las barras verdes son constantes durante los años porque siempre se ahorra la misma cantidad de 7.500€. Sin embargo, las barras rojas varían mucho porque representan rentabilidades aleatorias del 5% con una desviación del 9%.

Fíjate que al inicio de la vida los ahorros importan mucho más que las inversiones, porque la rentabilidad es muy pequeña. Sin embargo, según van aumentando los activos (la cantidad total ahorrada), las ganancias y pérdidas de esos activos tienen un impacto bastante grande en tus finanzas.

En este caso concreto, al final habrías ahorrado 300.000€ (7.500€ durante 40 años), pero habrías ganado 1,6 millones de las inversiones. Esto significa que al final de esos 40 años, el 84% de tus activos habrían venido de tus inversiones y el 16% de tus ahorros.

En la siguiente gráfica se muestran las ganancias que vienen de las inversiones, acabando en el 84% que acabamos de ver:

Al principio, los ahorros crean tu riqueza, sin embargo, algo antes de la mitad, las inversiones ganan un gran protagonismo.

Después de estos ejemplos, la pregunta importante es:

¿Deberías enfocarte en los ahorros o en la inversión?

Esta pregunta se puede resumir en: ¿qué es mayor al final del año? ¿los beneficios que vienen de la rentabilidad de tus activos o la cantidad que has ahorrado?

Si lo que ganas de tus activos es mayor que tus ahorros, eso significa que las inversiones te están proporcionando más que lo que ahorras (como es evidente) y deberías centrarte en las inversiones.

Si ahorras más de lo que ganas con tus inversiones, céntrate en los ahorros.

Como siempre, un ejemplo es más explicativo, así que si tienes 100.000€ invertidos con una rentabilidad del 5%, ganarías 5.000€. Si esperas ahorrar 7.500€, que es mayor que lo que ganas con las inversiones, deberías centrarte en ahorrar más.

De todas formas, no te centres sólo en los ahorros o en las inversiones y mejora en las dos partes a la vez. Todos los ejemplos son para mostrar qué es lo más importante ahora mismo para ti y lo que te está afectando más, pero debes descuidar ni los ahorros ni las inversiones para tener unas grandes finanzas personales.

Ahorrar también es para los ricos

A pesar de haber hablado de ahorrar o invertir, lo cierto es que las dos partes son complementarias, además de que el ahorro es una parte muy importante para crear los activos al inicio.

La habilidad de ahorrar está muy relacionada con el éxito financiero porque te permite vivir con menos y tener más dinero disponible para invertir.

Así que es importante hacer tu estrategia de ahorro e inversión y hacer simulaciones para llegar a tus objetivos financieros. Para ello, puedes utilizar la calculadora del blog.

La (poca) importancia de la rentabilidad

Cada tipo de inversor es distinto, pero todos preferimos tener una alta rentabilidad a tener una baja. Sin embargo, la prudencia en buscar altas rentabilidades depende del tipo de situación y objetivos de cada persona u organización.

Nos vamos a centrar en los siguientes tipos de inversores:

  • Aquellos que ahorran para la jubilación
  • Aquellos con lo justo para jubilarse
  • Aquellos que quieren dejar una cantidad para herederos, beneficencia…
  • Aquellos que quieren dejar una gran cantidad para varias generaciones

Para cada tipo de inversor, es relevante la alta rentabilidad para conseguir sus objetivos pero según sus preferencias, hay otros factores a tener en cuenta.

La demanda de altas rentabilidades generalmente incrementa con la cantidad de dinero que se tiene, debido a la capacidad de asumir riesgos y de poder invertir en el largo plazo. Aunque la necesidad de rentabilidad depende de los objetivos de cada uno.

Como bien conoces, los ingredientes de las inversiones son: rentabilidad y riesgo. Y lo que a todos nos gustaría tener es altas rentabilidades con bajo riesgo, aunque es crítico para los inversores entender la importancia de riesgo viendo la foto completa con los objetivos personales.

Estas consideraciones pueden impactar en las decisiones que tomamos en la inversión:

  • Tipo de asesor financiero: servicios que ofrece, estructura…
  • Plan financiero y estrategia de inversión: allocation, beneficios…
  • Elección de inversión: fondos activos o pasivos, acciones
  • Costes y seguimiento de la inversión: todos los puntos anteriores afectan a esto.

Primero vamos a ver los factores que influyen en el riesgo y en la rentabilidad y cómo conseguir mayores rentabilidades. Después veremos para cada tipo de los inversores citados antes, qué estrategia sería mejor relativa a la rentabilidad que se espera.

Riesgo y rentabilidad

El riesgo es uno de los puntos claves para establecer y conseguir los objetivos personales. Se puede dividir en dos componentes: riesgo de la estrategia y riesgo de la inversión.

El riesgo de la estrategia es importante cuando se definen los objetivos, ya que estas deben ser realistas. Debemos estimar los ingresos requeridos para nuestro objetivo y en base a eso, estimar la rentabilidad de la inversión para distintos tipos de activos según la duración de la inversión. Como es difícil conocer cómo se comportarán los mercados, es importante ponerse en modo conservador a la hora de elegir.

El riesgo de la inversión, es cómo se va comportar la inversión respecto al mercado de referencia (benchmark).

Los riesgos pueden ir cambiando cuando por ejemplo, un gestor puede estar siguiendo una estrategia value, pero de repente deriva a una estrategia de crecimiento, por lo que puede afectar negativamente al plan trazado originalmente donde ha cambiado el allocation que había previsto al inicio.

Distintas inversiones llevan a distintos resultados, por lo que es importante alinearlas con tus preferencias como inversor. Además es importante que tengas en cuenta tus expectativas y que seas realista.

También hay que tener en cuenta los costes de tasas e impuestos, aunque es más algo predecible más que un riesgo, pero unas inversiones son más beneficiosas en este aspecto que otras.

Estrategias para conseguir mayor rentabilidad

1.- Mayor exposición a acciones

Las acciones han dado históricamente mayores rentabilidades que los bonos, aunque ha habido periodos donde los bonos se han comportado mejor y los volverá a haber en el futuro.

Estos periodos confunden e intimidan a los inversores, pero esta tendencia seguirá produciéndose, al menos mientras el capitalismo siga existiendo como lo conocemos.

En palabras de Warren Buffet: “En el siglo 20, los EEUU han pasado dos guerras mundiales y conflictos armados caros, la gran depresión, una docena de recesiones, epidemias… y aún así el Dow creció de 66 a 11497.”

2.- Selección de seguridad (cambiar según ciertos factores)

El principal riesgo de las acciones es la volatilidad, y aunque un inversor pueda tolerarla, la propia naturaleza volátil de las acciones puede hacer una cartera inadecuada por tener demasiado riesgo.

De esta forma se puede conseguir mayor rentabilidad invirtiendo con gestores o fondos que varían sus carteras dependiendo de ciertos factores que históricamente han incrementado la rentabilidad, como seleccionar acciones que cotizan por debajo de su valor real.

Aunque la tecnología avance y los precios deberían ir más acordes a su valor real, la percepción del riesgo y las decisiones sobre inversión, seguirán siendo humanas, por lo que estos casos se seguirán repitiendo.

También entran dentro de este campo las estrategias momentum donde se cambia una parte de la cartera para aprovechar esas subidas y mejores rentabilidades.

3.- Transferir el riesgo

La idea es transferir el riesgo de los ingresos en la jubilación. Pasar de una cartera invertida en acciones y bonos a tener un ingreso fijo cada mes en productos que den dividendos o intereses en productos como el crowdlending.

Necesidades respecto a preferencias

Las necesidades de un inversor influyen en la persecución o no de mayores rentabilidades. En algunos casos, el inversor necesita mayores rentabilidades para conseguir una meta, y en otros casos la estrategia introduce riesgos en la cartera que son innecesarios para conseguir nuestro objetivo.

Este es un terreno complicado de discernir ya que como inversor puedes estar interesado en mayores rentabilidades, pero por tu pasado de inversión puedes tener más aversión al riesgo de lo que puedes aceptar. Por lo que debes seguir tu propia experiencia para definir los objetivos realistas de los que hablábamos antes.

La relevancia de la rentabilidad

Vamos a ver cómo influye la rentabilidad según el tipo de inversor.

Ahorradores

Cuando uno está trabajando y ahorrando, el horizonte de tiempo es generalmente largo y habrá poca necesidad de liquidez mientras se esté trabajando, lo que permite tener un allocation mayor en acciones.

También tienen flexibilidad en elegir la cantidad de años trabajados y poder alargar la vida laboral si quieren subir su estilo de vida. Además, alguien a quien le guste su trabajo y decida alargar su vida laboral, puede aumentar el riesgo a la hora de invertir porque todavía puede recuperar ese dinero.

Los que buscan lo justo lo necesario

Planificarse para tener justo lo necesario hace que las necesidades básicas necesiten estar cubiertas, para lo que las inversiones volátiles no son compatibles con esta elección. Es necesario tener poco riesgo para que no comprometa la seguridad financiera. Los bonos y la renta fija pueden ser los elementos más indicados para este tipo de persona.

Los que buscan un gran patrimonio

Esta situación tiene la ventaja que al prever mayor patrimonio, hay más margen para tomar riesgos, lo que abre la puerta a más inversiones y estrategias. Además el exceso de patrimonio normalmente es heredado o donado a causas benéficas, por lo que beneficiará a más personas además de a nosotros.

Teniendo ese margen de maniobra, no hay que planificar tanto como el que busca sólo lo necesario y da mayor flexibilidad pensando más en los objetivos y las preferencias de los beneficiarios.

Por supuesto, cada inversor tendrá sus preferencias, como el que quiere minimizar volatilidad o el que quiere tomar más riesgos, pero siempre teniendo cuidado de no hacer inversiones sin cabeza..

Los que quieren dejar una gran herencia

Este caso da mucha mayor flexibilidad que el caso anterior, pero también hay que tener más ingresos para generar ese patrimonio.

Dado el largo plazo para el que se realizan las inversiones, aumenta mucho los ingresos debido a la rentabilidad y el interés compuesto. A continuación podemos ver la rentabilidad total, según la rentabilidad anual y los años en los que se invierte.

Performance de la inversión

Aunque no está garantizado cómo se va a comportar nuestra inversión, las decisiones que tomemos afectarán a su comportamiento, como los años que mantengamos la inversión, dividendos… Y recuerda que siempre es mejor tomar una posición conservadora para hacer previsiones.

Aunque normalmente las acciones tienen más rentabilidad, muchas personas también tienen bonos por diversificar y reducir riesgos y volatilidad de la cartera. Lo principal es estar cómodo con la inversión y evitar realizar malas decisiones.

En el largo plazo, históricamente las acciones han dado un 10% anual y los bonos un 6%, lo que hay que tener en cuenta a la hora de planificar y batir a la inflación. Una familia que quiere duplicar su inversión cada 25 años necesita una rentabilidad entre el 7-11% dependiendo de la inflación.

Hay que tener en cuenta las siguientes consideraciones:

  • El patrimonio de cada familia crece de forma distinta, por lo que cuando avanza el tiempo, la rentabilidad tiene otros números distintos a los planeados y ocurrirán déficits o primas con lo planificado. Y la planificación de los objetivos realistas es vital.
  • Incluso el mejor plan está sujeto a riesgos y lo veremos en las siguientes décadas.

Así que dependiendo del tipo de inversor que seas, podrás tomar más o menos riesgos, pero tienes que tener en cuenta tus objetivos para que estén acordes al plan de inversión que deseas realizar. Es preferible manejar una cartera con un riesgo y una volatilidad que puedas soportar antes que tener mayores rentabilidades.

Cómo invertir en cada etapa de tu vida [Borrador libro]

Te traigo un libro breve que escribí a princpios de año y que por diversas razones estaba en el cajón de la mesa.

A partir de un post que se titulaba “Cómo invertir con 25 años”, decidí seguir con la metotodología y la cartera con números reales hasta el final de la vida, explicando diversos aspectos que se dan a lo largo de esta y que afectan al riesgo. Sencillo, sin complicaciones.

Es breve, práctico y directo. Unas 80 páginas.

Te paso el borrador del libro, que está pendiente de terminar.

Y es aquí donde te voy a pedir un par de cosas.

1) Que me ayudes a elegir el título del libro. Debería ser corto, entre dos y cuatro palabras (máximo).
2) Que me digas qué cosas te gustaría añadir, o echas en falta. Por ejemplo un anexo con otra información, o con algunos principios, o con algo de ETFs, ampliar las conclusiones,… lo que sea.

Evidentemente se pueden añadir muchas cosas porque es breve, pero el objetivo es que sea práctico, sencillo y permita hacer una cartera eficaz.

Con tu opinión, más la de tus compañeros, lo mejoraré y lo publicaré. Esta vez solo en formato e-book.

Cuando lo tenga terminado lo subiré a LAB para que lo puedas descargar en todos los formatos electrónicos.

Te paso el borrador:

 >> BORRADOR LIBRO