¿Cuándo está bien dejar de acumular patrimonio y empezar a gastarlo?

Tenemos tan integrado aquello de “acumula” que dejamos de lado el momento de “gastar” o disponer ese patrimonio acumulado. No estoy diciendo que te hagas rico, sino que dispongas de ese patrimonio acumulado de manera sensata.

Los anglosajones, y en la literatura financiera de la red, se le suele denominar “riqueza”, pero a mí no me gusta porque da lugar a confusión, prefiero llamarle “patrimonio” o “patrimonio financiero” que además, técnicamente, es más apropiado.

Una de las mayores dudas que surgen en las personas que quieren lograr la tan ansiada libertad financiera es que a menudo no saben cuándo dejar de acumular patrimonio. Incluso si llegamos a nuestra cantidad objetivo, bien sea a través de nuestro ahorro y/o por medio de ingresos pasivos adicionales, seguimos acumulando por costumbre. Después de toda una vida de disciplina en la acumulación de patrimonio, empezar a gastar parece un pecado.

A continuación expongo las recetas de FinancialSamurai, pero adaptadas a la realidad española/europea.

Se permite dejar de acumular patrimonio cuando al menos cumplestres de las condiciones siguientes.

1) Cuando llegas a los 45
Ya has pasado media vida a los 45. Cualquiera que se enfade contigo después de haber pasado 20 años trabajando es un idiota. O bien no estaban dispuestos a acumular tanto como tú, no saben cuánto esfuerzo has puesto, o simplemente culpan a la sociedad por todos sus problemas.

2) Cuando tu patrimonio es 20 veces mayor que tus gastos
En el artículo de FinancialSamuari habla de 20 veces los ingresos, pero tiene mucho más sentido 20 veces los gastos anuales. Serían 20 años de libertad financiera.

No obstante para un ciudadano europeo es más realista bajar este múltiplo a 15. Yo diría que 15 veces el gasto anual es un ideal. Ya que aquí tenemos cubiertos muchos gastos (sanidad, educación etc) que en USA no tienen.

Es sencillo, si tu gasto personal es, por ejemplo, de 20.000 euros/año, alcanzarías esta cantidad cuando tengas 300.000 euros de patrimonio financiero. A nivel familiar, si son 40.000 euros/años, pues 600.000 euros.

3) Si tienes propiedades (inmobiliarias) desde hace al menos 15 años
Después de 15 años de tener una propiedad totalmente pagada, seguramente ha aumentado tu patrimonio. Tus ahorros forzados (por la disciplina presupuestaria personal, exigidos por el guión) te ponen por delante del consumidor medio.

4) Tu casa vale al menos 20 veces más que tu coche
Este ratio es interesante.

Pongamos el ejemplo que eres dueño de una casa de 500,000€ y conducir un automóvil de 20,000€. Eres libre de gastar más frívolamente ya que su relación es de 25: 1. Pero digamos que tienes una casa de 200.000€, pero conduces un BMW de 40.000€.

No deberías gastar más dinero en cosas que no necesitas. Puedes ser conservador y comparar el valor de tu vivienda con el de tu coche para saber si vas bien encaminado.

5) Tienes al menos una fuente de ingresos adicional que te da un 30% de lo que ganas en tu trabajo
Si sólo tienes una fuente de ingresos, va a ser mucho más difícil lograr la independencia financiera antes que la media. Pero si puedes construir al menos otra fuente de ingresos que iguale el 30% de los ingresos de tu trabajo principal, te mereces una recompensa.

Una persona que gana 40.000€ al año en su trabajo y 15.000€ en un trabajo independiente es un héroe. Esa persona sabe que con más tiempo, su marca continuará creciendo y también sus ingresos. El 30% es el punto de inflexión donde la gente realmente comienza a creer que pueden dejar sus trabajos para perseguir sus pasiones. Pero ten cuidado. Una vez que abandones tu trabajo, debes comenzar de nuevo la ecuación.

6) Has ahorrado consistentemente un 50% o más de tus ingresos durante 10 años
Este es un punto que veo poco realista y perjudicial incluso. Un 50% en Europa es una exageración. Pero bueno, lo dejo. Si consigues ahorrar un 20% en España al año de manera consistente, felicidades.

8) Tus hijos son adultos independientes
Si has logrado criar a tus hijos independientes que no te van a pedir dinero para su hipoteca, un lugar para vivir, un coche oun postgrado, entonces lo has hecho bien. Hay tantas personas jóvenes por ahí hoy en día que no quieren trabajar duro porque saben que el Banco de mamá y papá simplemente los rescatará.

Los jóvenes adultos son expertos hoy en día. Ellos saben cómo convencer a sus padres a pagar por todo, incluso como adultos. Si has sido capaz de inculcar en tus hijos el orgullo de hacerlo por su cuenta, mereces vivirlo. Hay demasiados niños ricos mimados arruinando el dinero de sus padres porque no tienen ninguna disciplina para decirles que hagan su propia fortuna.

9) Tienes una pensión que cubre todos tus gastos
Si tienes una pensión, eres uno de los pocos afortunados que nunca tendrá que preocuparse por el dinero el resto de tu vida. Para ganar una pensión que cubra todos tus gastos de vida cómodamente, suele significar que trabajaste por lo menos 25-30 años en la misma institución. Esa es una hazaña increíblemente honorable que debe ser recompensada.

10) Si pasaste por la universidad sin pagar nada
Este es otro de los puntos que, por suerte, en España no nos toca. Es lo que comentaba esta semana en el foro del grupo en mis dos apuntes sobre la visita a Miami; los préstamos estudiantiles.

En España y Europa continental, tenemos esta parte hecha.

12) Pagas mucho en impuestos cada año

13) Donas al menos el 15% de tus ingresos a la caridad
¿Sabías que el porcentaje promedio de los ingresos donados a la caridad es inferior al 5%? Si estás donando consistentemente el triple del promedio, estás haciendo un gran trabajo. Y es de esperar, si puedes permitirte el lujo de donar el 15% a la caridad y pagar impuestos, entonces es probable que tengas una buen patrimonio financiero.

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Así que si cumples al menos tres condiciones de las que he mencionado, estarás en condiciones de empezar a gastar/disponer de tu patrimonio, aunque no estés jubilado, siempre con cabeza para no destruir en pocos años lo que tanto te ha costado conseguir.

Son recetas “made in USA”, que aunque adaptadas a nosotros, hay que leer desde nuestra perspectiva, que es diferente. No obstante, es interesante tenerlo como punto de partida para considerar cuándo empezamos a tener un patrimonio suficiente como para disponer de el sin sentirnos inseguros. Son recetillas fáciles de la abuela que nos dan una dimensión sin tener que meternos en cálculos complejos.

Empezar tarde a ahorrar e invertir te puede salir muy caro

Seguramente habrás escuchado esta frase muchas veces: Empieza a invertir cuanto antes.

La lógica dice que cuanto antes empieces a ahorrar y a invertir, más tiempo estará trabajando tu dinero con el interés compuesto y más éxito tendrás como inversor.

Pero a este consejo le falta algo mucho más grande. Invertir cuanto antes importa no sólo por la cantidad de tiempo, sino porque ahorrar dinero es lo más difícil y el interés compuesto es la parte sencilla.

Se trata de un tema de comportamiento y no de simples matemáticas sobre por qué deberías empezar a invertir cuanto antes.

Por mucho que inviertas y esperes que esa cantidad vaya aumentando, tienes que seguir ahorrando y haciendo crecer esa cifra.

Invertir cuando se tienen menos de 30 años es crucial porque se tienen pocas responsabilidades y se puede ajustar mucho el presupuesto. Es más fácil ahorrar antes de tener una hipoteca, hijos, cuidar de los padres,…

Cada año que te retrases en empezar a ahorrar e invertir, necesitarás trabajar un año extra o ahorrar más de lo que hubieses ahorrado en los años anteriores para ponerte al día.

Para entenderlo con un ejemplo, imagina que ahorras dinero durante 40 años, desde los 25 a los 65 y luego te jubilas. Cada año ahorras la misma cantidad y consigues la misma rentabilidad todos los años beneficiándote del interés compuesto.

La pregunta es: ¿cuánto más tendrías que ahorrar cada año si empezases a invertir un año más tarde (empezar cuando tienes 26 años)¿ ¿y empezar 10 años más tarde? ¿y 20?

Vamos a verlo en una gráfica. En el eje de las abscisas puedes ver el número de años que se retrasa el empezar a ahorrar e invertir. En el eje de las ordenadas, el porcentaje de ahorros adicionales que son necesarios para tener la misma cantidad a la edad de jubilarse. Hay tres líneas representadas con tres valores de rentabilidad (4%, 6% y 8%)


Fíjate bien en estos puntos importantes:

  1. Cuanta más rentabilidad esperes, se necesita mucho más dinero al retrasarte al empezar a invertir. Así que si necesitas una alta rentabilidad para alcanzar tus metas financieras, no te retrases más y ahorra una gran cantidad e invierte.
  2. Hay un impacto exponencial a cada año adicional que te retrasas al empezar. Así que cuanto más tardes, más difícil será alcanzar tu meta financiera. Retrasarte 10 años significa que tienes que ahorra el doble durante el resto de tu vida de lo que necesitarías si hubieses empezado diez años antes.

Vamos a asumir que planeas ahorrar 5.000€ al año durante 40 años. Esto es lo que ocurrirá a medida que vayas retrasando tu inicio:

  • Si te retrasas 5 años y empiezas con 30 años, necesitarías ahorrar un 30%-50% adicional cada año hasta los 65 años. Necesitarías 6.500€-7.500€ al año durante 35 años.
  • Si te retrasas 10 años, necesitarías ahorrar el doble cada año, 10.000€.
  • Si te retrasas 25 años, sería catastrófico porque necesitarías ahorrar 5 veces más. 25.000€ durante 15 años. Y esto sólo con un 4%, si esperas una rentabilidad superior, lo que tienes que ahorrar adicional es muchísimo más.

El tiempo no perdona para los que esperan
Enlazando con el tema inicial, como invertir no es algo sencillo, cuanto antes empieces será mejor, ya que cuanto más tarde empieces, más responsabilidades tendrás y ahorrar será cada vez más difícil. Además, cada vez los sueldos medios son menores y los gastos de las familias aumentan.

La parte del interés compuesto es más sencilla, ya que sólo se necesita poner el dinero a trabajar y esperar para hacer más dinero. Así que empezar antes sirve para hacer el trabajo más difícil al inicio para que el trabajo más sencillo venga después.

También puedes hacer que el ahorro sea sencillo
Para eso puedes utilizar unos trucos sencillos:

  • Automatizar tus ahorros y así no te preocupas de tu gasto porque habrás apartado dinero para invertir.
  • Ahorrar tus subidas de sueldo. No te lo gastes todo en caprichos e inviértelo para tu futuro.
  • Hacer un presupuesto para no gastar más de lo esperado.

Si todo esto falla, tendrás que trabajar unos años extra, o ganar y ahorrar más de lo que tenías previsto.

Así que haz un plan sobre lo que deberías ahorrar e invertir cada año hasta la edad que esperes jubilarte. Puede servirte de ayuda lacalculadora del blog.

Ahorrar es de pobres, invertir es de ricos

Muchas veces la gente se pregunta: “acabo de ahorrar 1.000€ y me gustaría saber dónde invertirlo para sacar la máxima rentabilidad”

Empiezas a buscar el mejor allocation basado en la aversión al riesgo, las metas… pero la verdad es que todo eso no importa, al menos, de momento.

Las matemáticas de ahorrar e invertir durante tu vida

Con pequeñas cantidades de dinero, la rentabilidad no importa mucho. Sería mejor pensar en ahorrar más dinero (o ganar más) que en preocuparse por la rentabilidad que conseguirás en el corto plazo.

Por ejemplo, imagínate que ahorras 1.000€, lo pones en un ETF con el que ganas un 10% (100€). En una noche podrías gastar los beneficios de un año. Cena, bebidas y taxi con tu pareja, y ya está, se acabó.

Compara este caso con el siguiente, en el que en el futuro consigues una cuenta con 2.000.000€ para tu jubilación. Una caída de un 5% (que durante los años es fácil tener) implicaría tener una pérdida ¡de 100.000€! No podrías ahorrar esa cantidad en un año a no ser que ganases una gran cantidad o ahorrases de forma salvaje.

Por lo tanto, los ahorros tienen un gran impacto en los pobres, y las inversiones tienen mayor impacto en los ricos.

¿Cuánto influyen los ahorros o las inversiones?

Imagina un ciclo de inversión de 40 años si ganas 50.000€ al año y ahorras el 15%. 7.500€ de ahorro durante 40 años. Además imagina que esos ahorros tienen una rentabilidad del 5% con una desviación del 9%. Ésta sería una inversión con menos riesgo que el S&P500 pero no tan seguro como los bonos.

Esta situación sería de la siguiente forma:

  • El primer año ahorras 7.500€ sin tener rentabilidad
  • El segundo año tienes algo de rentabilidad (aleatoria pero de media el 5%) de esos 7.500€ y ahorras otros 7.500€
  • Y continúa así durante 40 años

En la siguiente gráfica puedes ver esta situación, donde se muestra en verde cuánto se ha ahorrado cada año, y en rojo cuánto se ha ganado o perdido en las inversiones:

Como puedes ver, las barras verdes son constantes durante los años porque siempre se ahorra la misma cantidad de 7.500€. Sin embargo, las barras rojas varían mucho porque representan rentabilidades aleatorias del 5% con una desviación del 9%.

Fíjate que al inicio de la vida los ahorros importan mucho más que las inversiones, porque la rentabilidad es muy pequeña. Sin embargo, según van aumentando los activos (la cantidad total ahorrada), las ganancias y pérdidas de esos activos tienen un impacto bastante grande en tus finanzas.

En este caso concreto, al final habrías ahorrado 300.000€ (7.500€ durante 40 años), pero habrías ganado 1,6 millones de las inversiones. Esto significa que al final de esos 40 años, el 84% de tus activos habrían venido de tus inversiones y el 16% de tus ahorros.

En la siguiente gráfica se muestran las ganancias que vienen de las inversiones, acabando en el 84% que acabamos de ver:

Al principio, los ahorros crean tu riqueza, sin embargo, algo antes de la mitad, las inversiones ganan un gran protagonismo.

Después de estos ejemplos, la pregunta importante es:

¿Deberías enfocarte en los ahorros o en la inversión?

Esta pregunta se puede resumir en: ¿qué es mayor al final del año? ¿los beneficios que vienen de la rentabilidad de tus activos o la cantidad que has ahorrado?

Si lo que ganas de tus activos es mayor que tus ahorros, eso significa que las inversiones te están proporcionando más que lo que ahorras (como es evidente) y deberías centrarte en las inversiones.

Si ahorras más de lo que ganas con tus inversiones, céntrate en los ahorros.

Como siempre, un ejemplo es más explicativo, así que si tienes 100.000€ invertidos con una rentabilidad del 5%, ganarías 5.000€. Si esperas ahorrar 7.500€, que es mayor que lo que ganas con las inversiones, deberías centrarte en ahorrar más.

De todas formas, no te centres sólo en los ahorros o en las inversiones y mejora en las dos partes a la vez. Todos los ejemplos son para mostrar qué es lo más importante ahora mismo para ti y lo que te está afectando más, pero debes descuidar ni los ahorros ni las inversiones para tener unas grandes finanzas personales.

Ahorrar también es para los ricos

A pesar de haber hablado de ahorrar o invertir, lo cierto es que las dos partes son complementarias, además de que el ahorro es una parte muy importante para crear los activos al inicio.

La habilidad de ahorrar está muy relacionada con el éxito financiero porque te permite vivir con menos y tener más dinero disponible para invertir.

Así que es importante hacer tu estrategia de ahorro e inversión y hacer simulaciones para llegar a tus objetivos financieros. Para ello, puedes utilizar la calculadora del blog.

La (poca) importancia de la rentabilidad

Cada tipo de inversor es distinto, pero todos preferimos tener una alta rentabilidad a tener una baja. Sin embargo, la prudencia en buscar altas rentabilidades depende del tipo de situación y objetivos de cada persona u organización.

Nos vamos a centrar en los siguientes tipos de inversores:

  • Aquellos que ahorran para la jubilación
  • Aquellos con lo justo para jubilarse
  • Aquellos que quieren dejar una cantidad para herederos, beneficencia…
  • Aquellos que quieren dejar una gran cantidad para varias generaciones

Para cada tipo de inversor, es relevante la alta rentabilidad para conseguir sus objetivos pero según sus preferencias, hay otros factores a tener en cuenta.

La demanda de altas rentabilidades generalmente incrementa con la cantidad de dinero que se tiene, debido a la capacidad de asumir riesgos y de poder invertir en el largo plazo. Aunque la necesidad de rentabilidad depende de los objetivos de cada uno.

Como bien conoces, los ingredientes de las inversiones son: rentabilidad y riesgo. Y lo que a todos nos gustaría tener es altas rentabilidades con bajo riesgo, aunque es crítico para los inversores entender la importancia de riesgo viendo la foto completa con los objetivos personales.

Estas consideraciones pueden impactar en las decisiones que tomamos en la inversión:

  • Tipo de asesor financiero: servicios que ofrece, estructura…
  • Plan financiero y estrategia de inversión: allocation, beneficios…
  • Elección de inversión: fondos activos o pasivos, acciones
  • Costes y seguimiento de la inversión: todos los puntos anteriores afectan a esto.

Primero vamos a ver los factores que influyen en el riesgo y en la rentabilidad y cómo conseguir mayores rentabilidades. Después veremos para cada tipo de los inversores citados antes, qué estrategia sería mejor relativa a la rentabilidad que se espera.

Riesgo y rentabilidad

El riesgo es uno de los puntos claves para establecer y conseguir los objetivos personales. Se puede dividir en dos componentes: riesgo de la estrategia y riesgo de la inversión.

El riesgo de la estrategia es importante cuando se definen los objetivos, ya que estas deben ser realistas. Debemos estimar los ingresos requeridos para nuestro objetivo y en base a eso, estimar la rentabilidad de la inversión para distintos tipos de activos según la duración de la inversión. Como es difícil conocer cómo se comportarán los mercados, es importante ponerse en modo conservador a la hora de elegir.

El riesgo de la inversión, es cómo se va comportar la inversión respecto al mercado de referencia (benchmark).

Los riesgos pueden ir cambiando cuando por ejemplo, un gestor puede estar siguiendo una estrategia value, pero de repente deriva a una estrategia de crecimiento, por lo que puede afectar negativamente al plan trazado originalmente donde ha cambiado el allocation que había previsto al inicio.

Distintas inversiones llevan a distintos resultados, por lo que es importante alinearlas con tus preferencias como inversor. Además es importante que tengas en cuenta tus expectativas y que seas realista.

También hay que tener en cuenta los costes de tasas e impuestos, aunque es más algo predecible más que un riesgo, pero unas inversiones son más beneficiosas en este aspecto que otras.

Estrategias para conseguir mayor rentabilidad

1.- Mayor exposición a acciones

Las acciones han dado históricamente mayores rentabilidades que los bonos, aunque ha habido periodos donde los bonos se han comportado mejor y los volverá a haber en el futuro.

Estos periodos confunden e intimidan a los inversores, pero esta tendencia seguirá produciéndose, al menos mientras el capitalismo siga existiendo como lo conocemos.

En palabras de Warren Buffet: “En el siglo 20, los EEUU han pasado dos guerras mundiales y conflictos armados caros, la gran depresión, una docena de recesiones, epidemias… y aún así el Dow creció de 66 a 11497.”

2.- Selección de seguridad (cambiar según ciertos factores)

El principal riesgo de las acciones es la volatilidad, y aunque un inversor pueda tolerarla, la propia naturaleza volátil de las acciones puede hacer una cartera inadecuada por tener demasiado riesgo.

De esta forma se puede conseguir mayor rentabilidad invirtiendo con gestores o fondos que varían sus carteras dependiendo de ciertos factores que históricamente han incrementado la rentabilidad, como seleccionar acciones que cotizan por debajo de su valor real.

Aunque la tecnología avance y los precios deberían ir más acordes a su valor real, la percepción del riesgo y las decisiones sobre inversión, seguirán siendo humanas, por lo que estos casos se seguirán repitiendo.

También entran dentro de este campo las estrategias momentum donde se cambia una parte de la cartera para aprovechar esas subidas y mejores rentabilidades.

3.- Transferir el riesgo

La idea es transferir el riesgo de los ingresos en la jubilación. Pasar de una cartera invertida en acciones y bonos a tener un ingreso fijo cada mes en productos que den dividendos o intereses en productos como el crowdlending.

Necesidades respecto a preferencias

Las necesidades de un inversor influyen en la persecución o no de mayores rentabilidades. En algunos casos, el inversor necesita mayores rentabilidades para conseguir una meta, y en otros casos la estrategia introduce riesgos en la cartera que son innecesarios para conseguir nuestro objetivo.

Este es un terreno complicado de discernir ya que como inversor puedes estar interesado en mayores rentabilidades, pero por tu pasado de inversión puedes tener más aversión al riesgo de lo que puedes aceptar. Por lo que debes seguir tu propia experiencia para definir los objetivos realistas de los que hablábamos antes.

La relevancia de la rentabilidad

Vamos a ver cómo influye la rentabilidad según el tipo de inversor.

Ahorradores

Cuando uno está trabajando y ahorrando, el horizonte de tiempo es generalmente largo y habrá poca necesidad de liquidez mientras se esté trabajando, lo que permite tener un allocation mayor en acciones.

También tienen flexibilidad en elegir la cantidad de años trabajados y poder alargar la vida laboral si quieren subir su estilo de vida. Además, alguien a quien le guste su trabajo y decida alargar su vida laboral, puede aumentar el riesgo a la hora de invertir porque todavía puede recuperar ese dinero.

Los que buscan lo justo lo necesario

Planificarse para tener justo lo necesario hace que las necesidades básicas necesiten estar cubiertas, para lo que las inversiones volátiles no son compatibles con esta elección. Es necesario tener poco riesgo para que no comprometa la seguridad financiera. Los bonos y la renta fija pueden ser los elementos más indicados para este tipo de persona.

Los que buscan un gran patrimonio

Esta situación tiene la ventaja que al prever mayor patrimonio, hay más margen para tomar riesgos, lo que abre la puerta a más inversiones y estrategias. Además el exceso de patrimonio normalmente es heredado o donado a causas benéficas, por lo que beneficiará a más personas además de a nosotros.

Teniendo ese margen de maniobra, no hay que planificar tanto como el que busca sólo lo necesario y da mayor flexibilidad pensando más en los objetivos y las preferencias de los beneficiarios.

Por supuesto, cada inversor tendrá sus preferencias, como el que quiere minimizar volatilidad o el que quiere tomar más riesgos, pero siempre teniendo cuidado de no hacer inversiones sin cabeza..

Los que quieren dejar una gran herencia

Este caso da mucha mayor flexibilidad que el caso anterior, pero también hay que tener más ingresos para generar ese patrimonio.

Dado el largo plazo para el que se realizan las inversiones, aumenta mucho los ingresos debido a la rentabilidad y el interés compuesto. A continuación podemos ver la rentabilidad total, según la rentabilidad anual y los años en los que se invierte.

Performance de la inversión

Aunque no está garantizado cómo se va a comportar nuestra inversión, las decisiones que tomemos afectarán a su comportamiento, como los años que mantengamos la inversión, dividendos… Y recuerda que siempre es mejor tomar una posición conservadora para hacer previsiones.

Aunque normalmente las acciones tienen más rentabilidad, muchas personas también tienen bonos por diversificar y reducir riesgos y volatilidad de la cartera. Lo principal es estar cómodo con la inversión y evitar realizar malas decisiones.

En el largo plazo, históricamente las acciones han dado un 10% anual y los bonos un 6%, lo que hay que tener en cuenta a la hora de planificar y batir a la inflación. Una familia que quiere duplicar su inversión cada 25 años necesita una rentabilidad entre el 7-11% dependiendo de la inflación.

Hay que tener en cuenta las siguientes consideraciones:

  • El patrimonio de cada familia crece de forma distinta, por lo que cuando avanza el tiempo, la rentabilidad tiene otros números distintos a los planeados y ocurrirán déficits o primas con lo planificado. Y la planificación de los objetivos realistas es vital.
  • Incluso el mejor plan está sujeto a riesgos y lo veremos en las siguientes décadas.

Así que dependiendo del tipo de inversor que seas, podrás tomar más o menos riesgos, pero tienes que tener en cuenta tus objetivos para que estén acordes al plan de inversión que deseas realizar. Es preferible manejar una cartera con un riesgo y una volatilidad que puedas soportar antes que tener mayores rentabilidades.

Cómo invertir en cada etapa de tu vida [Borrador libro]

Te traigo un libro breve que escribí a princpios de año y que por diversas razones estaba en el cajón de la mesa.

A partir de un post que se titulaba “Cómo invertir con 25 años”, decidí seguir con la metotodología y la cartera con números reales hasta el final de la vida, explicando diversos aspectos que se dan a lo largo de esta y que afectan al riesgo. Sencillo, sin complicaciones.

Es breve, práctico y directo. Unas 80 páginas.

Te paso el borrador del libro, que está pendiente de terminar.

Y es aquí donde te voy a pedir un par de cosas.

1) Que me ayudes a elegir el título del libro. Debería ser corto, entre dos y cuatro palabras (máximo).
2) Que me digas qué cosas te gustaría añadir, o echas en falta. Por ejemplo un anexo con otra información, o con algunos principios, o con algo de ETFs, ampliar las conclusiones,… lo que sea.

Evidentemente se pueden añadir muchas cosas porque es breve, pero el objetivo es que sea práctico, sencillo y permita hacer una cartera eficaz.

Con tu opinión, más la de tus compañeros, lo mejoraré y lo publicaré. Esta vez solo en formato e-book.

Cuando lo tenga terminado lo subiré a LAB para que lo puedas descargar en todos los formatos electrónicos.

Te paso el borrador:

 >> BORRADOR LIBRO