Tasa de gasto y tasa de ahorro

A estas alturas, estamos bastante concienciados sobre la importancia de ahorrar de cara a nuestra jubilación, y probablemente la mayoría de nosotros hayamos escuchado que una tasa de ahorro mínima se sitúa en torno al 10%-20% sobre nuestros ingresos, dependiendo de nuestra situación personal.

Sin embargo, el problema que se puede dar es que no haya dinero disponible para ahorrar debido a un nivel de gasto muy elevado, y muchas personas ven como sus ingresos se van en los gastos del día a día, incapaces de generar ahorros para un futuro.

Recomendaciones de ahorro de cara a la jubilación

La regla clásica establece que debemos de ahorrar al menos el 15% de nuestros ingresos para disfrutar de una buena jubilación, siempre dando por hecho que comenzaremos a ahorrar en una etapa temprana y con un largo horizonte temporal que nos permitirá invertir y rentabilizar esos ahorros. (Ver este otro estudio)

Algunos estudios, como el National Savings Rate Guidelines elaborado por el FPA Journal (ver el estudio en pdf que adjuntamos al final), establecen unas tasas de ahorro en función de la edad, horizonte temporal o nivel de ingresos, las cuales podemos observar en el siguiente gráfico:

Fuente: https://www.kitces.com/

Lamentablemente, los datos recabados por el INE en España muestran que las cifras reales distan mucho de esas tasas recomendadas. Actualmente, en España la tasa de ahorro de los hogares españoles se sitúa en un 5,7% de la renta disponible, la cual ha ido cayendo en la última década desde el año 2009 en la que se situaba cercana al 14%.

Es evidente que en los hogares españoles no se está ahorrando lo suficiente para estar preparados para la jubilación.

 

Lo que realmente importa es nuestra tasa de ahorro

La realidad es que las personas sólo podemos ahorrar aquello que no nos hayamos gastado previamente, por lo que no tiene sentido estudiar la tasa de ahorro de forma aislada, sin considerar las principales partidas de gasto.

La situación ideal es gastar menos de lo que ingresamos, lo que nos permite generar un ahorro, además de que si nos adaptamos a gastar de una forma moderada en un futuro necesitaremos menores ingresos en nuestra jubilación debido a un estilo de vida modesto.

La cuestión es que una gran parte de nuestros gastos son fijos o poco flexibles (comida, vivienda, ropa…). Sin embargo, una vez que los ingresos son suficientes para cubrir los gastos básicos, el resto de los gastos son más flexibles y tenemos capacidad de decisión para gastar menos y ahorrar más.

Por este motivo, no es la tasa de ahorro la que marca un plan de ahorro exitoso, si no la tasa de gasto, ya que las personas no podemos decidir muchas veces cuánto ahorrar, pero sí cuanto gastar una vez que nuestros gastos fijos están cubiertos.

 

La tasa de gasto es una función del gasto e ingreso

La tasa de gasto no es más que el porcentaje obtenido de la división de nuestros gastos entre nuestros ingresos. Por ello, si queremos aumentar la misma tenemos dos opciones: (i) disminuir nuestros gastos o (ii) aumentar nuestros ingresos sin aumentar nuestros gastos.

Esto que parece una obviedad, es muy importante ya que muchas personas no tienen la capacidad de disminuir sus gastos fijos, por lo que no tiene sentido centrarse en la reducción del gasto, si no en tratar de aumentar los ingresos (obtener otro trabajo, realizar horas extra, crear una nueva fuente de ingresos…) lo que tendrá un efecto directo y positivo en la tasa de ahorro.

Fuente: https://www.kitces.com/

De hecho, algunas tendencias como la llamada “FIRE”(Financial Independence, Retire Early) consideran que la estrategia óptima para una jubilación temprana es la combinación de altos ingresos con un modo de vida austero, lo que permitiría obtener tasas de ahorro incluso del 50%.

 

Poner el foco en los gastos relevantes

Una vez que hemos puesto el foco en la tasa de gasto, una referencia que podemos usar es la distribución media del gasto en los hogares españoles:

Fuente: INE

Tal y como podemos observar en el gráfico anterior extraído del INE, en el año 2017, los principales gastos que soportamos son el de vivienda (30,06%), alimentos (14,07%), y transporte (12,56%) y restaurantes (10,29%). Por tanto, debemos tratar de centrarnos en reducir estas partidas más relevantes, y no tanto en otros gastos que representan un porcentaje mucho menor como son la sanidad, vestimenta o comunicaciones..

Por supuesto, en algunos casos, sobre todos si se reside en grandes ciudades como Madrid o Barcelona, los gastos de transporte y vivienda son difícilmente reducibles ya que escapan a nuestro control.

La buena noticia es que existen “economías de escala” en estos gastos, ya que a medida que nuestros ingresos van aumentando este tipo de gastos no lo hacen o lo hacen en menor medida. A modo de ejemplo, en el caso de España, la vivienda supone un 40% de gasto para la población que se sitúa en el primer quintil, mientras que baja hasta el 25% para aquellas personas situadas en el último quintil. Esto demuestra que las personas con rentas más altas tienen una mayor flexibilidad para decidir cómo asignar sus ingresos.

Por tanto, para aumentar nuestra tasa de ahorro, resulta más efectivo tratar de reducir las principales partidas de gasto, las cuales son potencialmente flexibles a largo plazo. Es decir, tomar una buena decisión en relación a la vivienda o al transporte tendrá un impacto muy relevante en nuestros ahorros.

 

¿Cuál es una tasa de gasto prudente?

Sorprendentemente, existe muy poca información relativa a qué se considera una tasa de gasto recomendable en general o por categoría de gasto. Lo que si existen son unas tasas de gasto en relación a la vivienda o gastos fijos, calculadas por las entidades financieras, que se sitúan en torno al 28% y 36% respectivamente.

Sin embargo, estas tasas no son las prudentes o recomendables, si no aquellas tasas con base en las cuales los bancos consideran que pueden maximizar su beneficio (asumiendo que existe una probabilidad de impago del 5%), a través de los ingresos financieros que cobran con la concesión de hipotecas y préstamos.

Otra alternativa es fijarnos en los datos del INE sobre la distribución del gasto de los hogares españoles que hemos visto anteriormente, pero estos datos simplemente describen lo que están haciendo los hogares españoles, que no quiere decir que sea una distribución de gasto y una tasa de ahorro óptima, ni mucho menos.

 

Conclusión

La conclusión es que la clave para el ahorro no es el ahorro en sí, si no establecer una tasa de gasto razonable y prudente. Para ello no existe una cifra exacta, si no que dependerá de las circunstancias personales de cada individuo, pero siempre poniendo el foco en aquellas partidas de gasto más relevantes.

 

Estudio:

National Savings Rate Guidelines for Individuals_FPA Journal

Nota: el estudio es del año 2007, pero es igualmente válido.

¿Invertir de golpe o de manera secuencial?

En algún momento en la vida, puede ocurrir que un inversores tenga una gran cantidad de dinero disponible, como ocurre al recibir una herencia, una paga de beneficios o en el momento inicial de empezar a invertir.

La teoría financiera y la evidencia histórica sugieren que la mejor manera de invertir esa cantidad es todo de golpe. De media, esta estrategia ha conseguido mejores rentabilidades debido a la tendencia del mercado a crecer. Sin embargo, muchos inversores eligen invertir ese dinero de manera secuencial, un sistema que normalmente se conoce como dollar-cost-averaging, ya que proporciona cierta protección reduciendo el riesgo en caso de una caída brusca del mercado, aunque demuestra que esta estrategia tiene menos rentabilidad en la mayoría de escenarios.

En este email exploramos las diferencias de las dos estrategias, cuantificando los costes y guiando en la decisión.

Invertir sistemáticamente, tiene la desventaja que durante un tiempo el allocation estará alterado. En las dos estrategias se termina con los activos invertidos de acuerdo con su allocation, pero puede haber implicaciones durante el tiempo que se está invirtiendo. Si un inversor elige invertir de manera secuencial, se recomienda que se haga en un periodo inferior a un año.

Invertir inmediatamente suele conseguir mejores rentabilidades
En la siguiente gráfica, se compara la rentabilidad histórica de la inversión inmediata y sistemática en tres mercados: Estados Unidos, Reino Unido y Australia.

Para el plan sistemático, se considera la inversión en una cartera de 60% acciones / 40% bonos en 12 aportaciones mensuales iguales. A continuación, se evalúa la rentabilidad de la inversión inmediata y sistemática en períodos históricos de 12 meses.

En cada mercado, la inversión inmediata obtuvo mayores rentabilidades aproximadamente un 66% de las veces. En promedio, la inversión inmediata superó la implementación sistemática alrededor de un 2,39% de rentabilidad máxima en EEUU y una mínima de 1,45% en Australia. Estos resultados no son sorprendentes, las acciones y los bonos han producido históricamente mayores rentabilidades al dinero en efectivo, como compensación por sus mayores riesgos. Al poner una gran cantidad de dinero a trabajar de inmediato, los inversores consiguen aprovechar estas primas por riesgo por un período ligeramente más largo.

También se compararon los dos planes sobre intervalos de inversión más cortos y más largos usando la misma cartera 60/40. A medida que aumenta el intervalo, la inversión inmediata consigue más rentabilidad con más frecuencia. En los Estados Unidos, por ejemplo, la inversión inmediata superó a series de inversión en seis meses en aproximadamente el 64% de los períodos históricos. En un intervalo de 36 meses, la inversión inmediata llegó a superar el 92% de las veces.

Además, la gráfica anterior muestra que la inversión inmediata suele tener mayor rentabilidad incluso sin importar la distribución de la cartera entre acciones y bonos. Tiene sentido, ya que estos activos suelen tener mejores rentabilidades que el dinero en efectivo.

Minimizar el potencial de arrepentimiento
Aunque los datos demuestran que la inversión inmediata tiene mejores rentabilidades, los que elijen el plan sistemático de inversión, probablemente estén más preocupados por los peores escenarios posibles que por los promedios o las probabilidades.

Para los inversores con un gran saldo de caja disponible, la elección es una gran apuesta. Por preocupación a que una inversión pierda valor rápidamente, se puede entrar en el mercado de forma gradual. Este enfoque puede minimizar el arrepentimiento al proporcionar protección contra grandes caídas del mercado en el corto plazo y que la cartera pierda valor.

¿Cuál es el valor y el costo de esta protección? Para responder a esto, se clasifican las rentabilidades de 12 meses de las carteras desde las más altas a las más bajas y se dividen en deciles. Luego se calculan las rentabilidades promedio de la inversión inmediata y sistemática en cada decil.

La siguiente gráfica muestra las diferencias de rentabilidad entre ambas estrategias en cada uno de los mercados elegidos. Por ejemplo, en el peor decil, la rentabilidad de una inversión inmediata fue inferior a la inversión en 12 meses por un promedio de 8.3% en Estados Unidos, 7.7% en Reino Unido y 7.8% en Australia.

En los deciles 1 y 2 (y 3 para los Estados Unidos y Australia), las rentabilidades más altas de un plan de inversión sistemática pueden ser considerados como el beneficio de dicha protección a la caída del mercado.

Lo contrario ocurre en mercados más fuertes, donde la baja rentabilidad de la inversión sistemática puede considerarse como el coste de dicha protección a la caída.

Estos costes pueden ser razonables si el plan de implementación sistemática ayuda al inversor a superar el miedo que paraliza a realizar la inversión y arrepentirse posteriormente si ocurre una caída. La clave es asegurarse de que la implementación se lleva a cabo sistemáticamente, y no como una serie de decisiones separadas, cada una con su propio potencial de arrepentimiento. Este enfoque necesita autocontrol hasta que el dinero está totalmente invertido. Abandonar el allocation elegido en tiempos malos del mercado puede ser muy perjudicial para tener éxito en la inversión.

La inversión sistemática da lugar a una diferencia temporal del allocation de activos
Con cualquiera de las estrategias, los fondos se acaban invirtiendo en función de la asignación de activos objetivo. Sin embargo, es importante ver los activos de la cartera y la cantidad de efectivo de manera conjunta. Un plan de implementación sistemático crea una diferencia temporal del allocation teniendo menos riesgo, hecho que se suele pasar por alto.

Supongamos que un inversor recibe una suma de dinero de igual valor a la cartera existente. En la siguiente gráfica, se muestra que una cartera de acciones / bonos 60%/40%, se convierte temporalmente, en una cartera de acciones / bonos / efectivo de 30%/20%/50% si la suma global no se invierte inmediatamente. Al tener más dinero en efectivo durante más tiempo, se tiene un rendimiento inferior al promedio.

En esta gráfica, la exposición al riesgo de la cartera durante el período de implementación es diferente al del allocation, teniendo mucho menos riesgo. Este efecto se hace más importante cuanto mayor sea el tiempo de implementación.

Así que si se elige invertir de forma sistemática, la asignación de activos será más conservadora, y a su vez, conseguirá una menor rentabilidad debido al mayor del dinero en efectivo.

Conclusión
Determinar el mejor momento para invertir una gran suma de dinero puede ser una tarea difícil. Este análisis indica que la inversión inmediata ha proporcionado históricamente una mejor rentabilidad de la cartera en promedio que las aportaciones periódicas. Si asumimos que los mercados de acciones y bonos seguirán proporcionando rentabilidades por encima del efectivo, podemos esperar resultados parecidos en el futuro.

Para aquellos que eligen aportar en el tiempo, es recomendable hacer un programa disciplinado para invertir la suma de dinero en un año. Limitando el tiempo se asegura que el efectivo se invierte de acuerdo al allocation previsto.

Una forma de invertir sistemáticamente sería dividir el saldo en cuotas mensuales o trimestrales e invertir en la cartera de acuerdo con la asignación de activos objetivo, a la vez que se calcula el rebalanceo.

Otra forma de invertir el dinero sería colocarlo en renta fija poco volátil con una rentabilidad ya acordada y gradualmente invertir ese dinero en activos más volátiles de acuerdo al plan de inversión.

El análisis no aborda cuestiones más amplias que puedan surgir de una ganancia inesperada. Un gran cambio en las circunstancias financieras de un inversor puede alterar sus metas de inversión y sus preferencias de riesgo. Por ejemplo, una herencia puede poner nuevas metas financieras y afectar la tolerancia al riesgo que es capaz de asumir. Estos conceptos necesitan un mayor análisis para poderlo analizar.