La lección más importante

Vamos a ver algunos datos importantísimos para comprender la importancia de tener bien diversificado el portfolio de inversión personal.

En los últimos tres años la renta variable de Estados Unidos ha sido del 19% (siguiendo el VTI) y la del resto de países desarrollados del 7,12% (siguiendo el EFA).

Esto nos lleva a pensar que la renta variable de USA se va a comportar siempre mejor que la del resto. Es inevitable.

Sin embargo si comparamos la rentabilidad para el periodo pre-crisis, años 2002-2007 tenemos que el VTI tuvo una rentabilidad acumulada de 50,9% y la del EFA del 143%.

Si ampliamos el horizonte de análisis para el periodo 1970-2014 los datos son más esclarecedores:

¡La rentabilidad es practicamente igual!

Es difícil tener un horizonte temporal tan amplio, así que vamos a dividirlo por ciclos:

Cada época tiene entre uno y dos zonas que tienen un muy buen rendimiento.

Estos números nos recuerdan lo importante que es diversificar de manera global y evitar sesgos geográficos (por no hablar de los domésticos o nacionales). No sabemos lo que va a pasar en la próxima década, así que nosotros deberíamos estar en todos.

Un ejemplo de esto es lo que ha ocurrido con el área pacífico, sobre todo por Japón. Atendiendo al MSCI Pacific Index, si lo comparamos con el S&P 500 de USA vemos lo siguiente:

Durante nada menos que dos décadas, el mercado asiático duplicó la rentabilidad de lo que sucedía en el gran Estados Unidos. Una rentabilidad bestial durante un periodo de tiempo enorme.
Si estuviéramos a mitad de los 80 nuestra cartera tendría un % muy significativo del MSCI Pacífico, seguro e inevtiable.

Sin embargo en las siguientes dos décadas la retntabilidad es nula (y con una volatilidad muy alta).

La cartera que hubiéramos diseñado tendría una rentabilidad muy pobre a lo largo de nuestra vida.

He aquí la gran enseñanza que nos muestra la historia. Hay que estar diversificados e invertidos en todos los mercados. De esta forma siempre tendremos un buen rendimiento en cada década, independientemente del ciclo económico y sus cricunstancias.

¿Por qué invertir en oro?

En el mundo hay una gran cantidad de activos financieros y formas de invertir: acciones, bonos, ETFs, fondos,… pero también puedes invertir en objetos y materias primas como el petróleo, el gas natural y los metales preciosos como el cobre, paladio y plata. Aunque el metal más popular para invertir es el oro.

Durante la historia, el oro ha jugado un papel muy importante en la inversión. Concretamente, los países han utilizado el oro como el estándar de moneda en el pasado. Aunque concretamente, Estados Unidos, dejaron de utilizar este estándar en 1971.

Actualmente el aumento o caída del precio del oro depende mayormente en la demanda del metal. A continuación, te presento distintas ventajas y desventajas de invertir en el oro.

Ventajas de invertir en oro
Hay muchos beneficios por los que invertir en oro. El primero, es que es una gran opción para diversificar la cartera porque no tiene una relación directa con otros activos financieros como las acciones, bonos o el mercado inmobiliario.

Además de invertir en oro a través del material físicamente en lingotes o monedas, también se puede invertir en él a través de acciones y ETFs, además de poder hacerlo con futuros u opciones.

Durante la historia, el oro ha servido como refugio contra el riesgo de inflación, además de servir como red de seguridad buscando refugio cuando el precio del dólar se ha debilitado.

Finalmente, el oro ha servido como una materia prima rentable en tiempos de tensión global e incertidumbre. Se le ha llamado habitualmente “la materia prima durante las crisis”.

Desventajas de invertir en oro
Hay que tener en cuenta que no todo lo que reluce es oro y hay que tener en cuenta las desventajas de invertir en este metal.

Lo primero de todo, el oro tiene un mal historial en rentabilidaddebido a la seguridad que tiene como inversión. Si se compara la rentabilidad con bonos y acciones en el largo plazo el oro tiene unas rentabilidades mucho menores. Así que si lo que estás buscando es generar altos retornos en rentabilidad, seguramente el oro no es el lugar adecuado.

El oro no produce ingresos regulares como dividendos a diferencia de distintos fondos y acciones.

Además, depende de cómo de cómo se invierta, puede tener altos costes de almacenamiento y seguros por custodiar el oro.

¿Deberías invertir en oro?
Depende de los objetivos de cada persona, tendrá presencia o no y cuando la tenga le asignará un allocation (porcentaje) diferente. Tiene menos rentabilidad que los clásicos acciones/bonos pero nos da seguridad en momento de crisis e hiperinflación. El objetivo en este caso no es la rentabilidad sino que aporte seguridad al global de la cartera.

Es esencial saber qué nos aporta y qué no nos aporta el oro.

La importancia de fijarse en el precio y en otros mercados

Es por todos conocido que los inversores tienden a acumular activos en su país, por lo que tienen una inclinación a su país de origen (home country bias)

Los estadounidenses tienen un 70% invertido en su país, cuando la capitalización de EEUU en el mundo es de menos del 50%.

Pero ocurre en otros países como Canadá y Australia, donde concentran en activos en su país un 60%-70%, cuando su mercado representa el 3,3% y el 2,4% respecto al mercado mundial, basado en el índice MSCI ACWI.

Comportamiento del mercado EEUU frente al resto del mundo
En las siguientes figuras podemos ver cómo se ha comportado el mercado de EEUU respecto al mercado de EAFE (Europa, Australia y Far East) y respecto a los mercados emergentes. Los periodos amarillos son los que EEUU ha ganado en rentabilidad al mercado con el que se compara.

Durante los últimos 9 años, EEUU ha dado una rentabilidad superior al resto de mercados y ha llegado a cifras extremas históricas.

Ciertamente, que una parte del mercado de EEUU se comporte mejor que el resto del mundo está garantizado. Desde 2009 su mercado se ha comportado de forma extraordinaria, donde sus compañías han tenido unos grandes resultados gracias a compañías emergentes.

El trabajo que realizó EEUU para mejorar su economía ha tenido su recompensa, cosa que no ha ocurrido fuera de este país. La eurozona todavía está expuesta a recortes económicos y problemas con los créditos soberanos. En Japón, las acciones monetarias y fiscales agresivas fueron de ayuda temporalmente, pero fallaron a estimular un país que crece lentamente con problemas demográficos y de estructura.

Los países emergentes y sus monedas se beneficiaron cuando China actuó agresivamente con la infraestructura de gasto soportado por la deuda, pero al final se han tenido que adaptar al menor crecimiento de China del que se esperaba.

La siguiente figura muestra la fuerza de las ganancias de  EEUU con su S&P500, frente a EAFE (Europe, Australia and Far East) y los mercados emergentes. EEUU tiene un valor un 21% superior que al principio de 2008, mientras que EAFE ha perdido casi la mitad de su valor y los mercados emergentes se han mantenido plano.

Como respuesta, los inversores subieron los precios en EEUU más que fuera de allí. Desde febrero de 2009 hasta ahora, el S&P500 ha dado un impresionante 18% anual (un 170% más en este periodo), mientas que el MSCI EAFE y el MSCI mercados emergentes han dado un 10,8% y 11,2% respectivamente.

El precio marca la rentabilidad futura
De esta forma, es normal que muchos inversores concentren sus activos en EEUU. Normalmente, se diría que se basan en los excelentes resultados recientes esperando lo propio en el futuro. Aunque en general los activos parecen caros después de varios años de fuertes ganancias, las evaluaciones indican que se seguirán comportando así, respecto a los activos fuera de los EEUU.

Usando el ratio CAPE de Shiller, en la siguiente figura se muestra lo caro que está el mercado de EEUU respecto al atractivo de los mercados emergentes.

Se ha abierto una diferencia entre los mercados, y aunque en la primera figura no se aprecia lo suficiente, en la segunda se ve cómo de caro está el mercado de EEUU respecto a otros momentos históricos. ¡Ahora es el momento más caro de la historia!

Las otras veces que los activos de EEUU habían estado tan caros fueron en 1929, la burbuja .com y 2008.

Los inversores han recompensado claramente a las compañías estadounidenses por su crecimiento, pagando mayores cantidades por ellas. Quizás el mercado se haya adelantado a sí mismo.

Las acciones son activos de larga duración y los inversores quieren una fuente de ingresos recurrente durante décadas, no intercambiar acciones. Y hay que tener en cuenta que en economías y mercados competitivos, los precios y los márgenes de beneficios, suelen tender a la media.

Quizás los márgenes de beneficio de EEUU podrían mantenerse elevados durante más tiempo y tardar en revertirse. El valor nos da una gran predicción de la rentabilidad, pero no nos da timing de cuándo los precios de los activos se van a revertir a precios más justos o normales.

Pero lo que es una verdad universal es que cuanto más pagas menos rentabilidad consigues. En lugar de comprar un “activo cómodo”, te deberías preguntar: ¿cuál es el precio?

Las buenas noticias de EEUU también se reflejan en su precio. Sin embargo los mercados emergentes y los países EAFE parece que tienen mejores precios.

Aunque para ser justos, nada parece barato. Lo mejor que se puede decir es que las acciones de mercados emergentes parecen tener un precio más justo y que las ganancias esperadas de entrar en el mercado de EEUU y otros mercados tienen ahora una gran diferencia.

Es importante que tengamos en cuenta estos precios de estos mercados, aunque está claro que no sabemos lo que va a pasar. Pero es importante fijarnos en el precio y la ganancia esperada.

La cartera Trinity

Vamos a ver una cartera muy interesante que combina gestión pasiva con algo de gestión activa. Se trata de la cartera Trinity, que fue desarrollada por Meb Faber que consiste en juntar varios tipos de inversión para conseguir la menor volatilidad con la mayor rentabilidad posible, y con eso reducir nuestra ansiedad como inversores. Juntaremos la simplicidad del buy&hold con los distintos beneficios de una cartera activa.

“Trinity” es la referencia a las tres partes principales de la cartera, que consiste en los siguientes 3 pasos:

  • Conseguir una cartera diversificada globalmente
  • Añadir momentum y value
  • Añadir exposición a la tendencia

No te preocupes si no conoces todos estos términos porque los vamos a ver a continuación. Cada paso va completando la cartera, pero eres libre de llegar hasta donde te encuentres más cómodo como inversor.

 

Paso 1: Una cartera diversificada globalmente

Para poder reproducir el mercado global, debemos tener una cartera diversificada en todo el mundo. Básicamente, posees las inversiones del planeta, un conjunto de bonos, acciones y bienes reales (metales, commodities, bienes inmuebles…) a lo largo de todo el mundo.

Una cartera diversificada mundial típica podría ser la siguiente, que llamaremos “Global Asset Allocation”

 

Nota práctica importante:

Como la cartera está hecha por un estadounidense (Meb Faber), deberíamos adaptarla a un perfil de inversor europeo. Puedes hacerlo con ETFs, en euros o dolares, o una combinación de ambas y también con Fondos Índice. El oro y REIT solo se puede mediante ETFs.

Puedes pasarte por el curso “Cómo buscar y seleccionar ETFs” y seguir ese proceso.

Podemos ver cómo afecta tener esta diversificación, frente a una cartera típica de 40% bonos / 60% acciones. De esta forma, el ratio de Sharpe aumenta y la volatilidad y las caídas disminuyen.

 

Añadir bienes físicos (real assets) es de gran ayuda en periodos duros como en los mercados bajistas de 1970 y 2000. Normalmente se comportan bien en periodos de gran inflación.

Algunos inversores pueden parar aquí con esta diversificación de cartera buy&hold, lo que ya es mejor que lo que tienen la mayoría de inversores. Pero todavía se puede mejorar más.

De momento hemos querido reducir el riesgo y la volatilidad, pero ahora vamos a centrarnos en aumentar la rentabilidad.

 

Paso 2: Añadir ‘Value’ y ‘Momentum’

El paso 1 es el que conoces. Una cartera permanente diversificada. Puede ser la que propone Meb Faber adapatada a ti o cualquier otra. Lo imporante es que la entiendas y sea cómoda de llevar/implementar para ti.

A partir de aquí es donde viene la dificultad.

En este segundo paso se utilizan estrategias ‘value’ y ‘momentum’.

La estrategia de inversión tipo ‘value’ consiste en invertir de forma en acciones cuando el mercado las infravalora respecto a su valor real (lo que se conoce como “están baratas”). Dos indicadores que se pueden elegir estudiando los ratios price-to-book (PB) o price-to-earnings (PER). El autor utiliza el CAPE por países.

Nota práctica sobre el value:

El problema de la inversión en value es que es complejo, requiere mucho estudio, tiempo, experiencia y es subjetivo.

Aquí te aconsejo que o bien contrates un fondo de inversión value top o si no te saltes esta parte.

La estrategia de inversión tipo ‘momentum’ consiste en invertir en acciones mundiales que están subiendo de precio de forma marcada. Una estrategia momentum tradicional podría ser comprar acciones que han subido más de valor en los últimos 12 meses. Se puede hacer una analogía con coches de carreras, donde de repente uno pisa el acelerador y sobrepasa al resto de coches. Este coche tendría el mayor momentum.

Nota práctica sobre el momentum:

Las estrategias Moncayo y Numen son estrategias de momentum entre acciones, renta fija y commodity. Para el largo plazo puedes adoptar la cartera Moncayo.

Por supuesto, hay muchas formas de realizar estas estrategias, aunque combinar value y momentum, en general, permite no solo comprar lo que está barato y subiendo, si no también evitar lo que es caro y está bajando.

En otras palabras, cuando una estrategia va bien la otra lo hace de manera mediocre o mal y viceversa, combinando las dos damos estabilidad a los resultados en el tiempo ( como vimos en el curso “Combinación estrategias”).

A continuación puedes ver el impacto de añadir value y momentum, es la cartera que llamaremos Global Asset Allocation Plus. Se añade bastante rentabilidad sin que se produzca mucha más volatilidad y caídas. El ratio de Sharpe sube considerablemente. Este ratio nos indica que cuanto más alto es, produce rentabilidad con menos riesgo.

Otra vez, nos encontramos ante una cartera que se comporta muy bien. Podrías rebalancear la cartera una vez al año y ese sería todo el trabajo a realizar.

De todas formas, esta cartera se puede mejorar con un paso más.

 

Paso 3: Añadir estrategia de ‘tendencia’

En este punto, tenemos una cartera buy&hold con rebalanceos ocasionales. Pero muchos inversores no pueden sentarse a mirar mientras la cartera está cayendo un 10% o un 30%.

Esto nos lleva al peor caso, que es vender mientras el mercado está bajando y nunca volver a entrar en el mercado. Lo que le pudo pasar a muchos inversores en el 2000 o el 2008.

Una alternativa al buy&hold es una forma de invertir de forma más activa con una estrategia de tendencia.

A veces es difícil distinguir la tendencia y el momentum, así que vamos a explicarlo:

  • Momentum se refiere a cómo un activo se comporta con respecto a otros. Como en el caso de que un coche acelera más que el resto. O ver cómo Apple ofrece más rentabilidad que Google o IBM en los últimos 12 meses.
  • Tendencia trata de responder a la pregunta: “Mirando sólo a Apple, ¿está subiendo o bajando?” o “mirando al coche, ¿sigue acelerando o va a parar en boxes?”

No queremos estar invertidos en activos que no vayan a subir, así que añadiendo tendencia podemos quitar esos activos de nuestra cartera.

El indicador más famoso de tendencia es el de la media móvil de 200 días. Consiste en ver el precio al cierre del mercado de los últimos 200 días. Si el precio del activo está por encima de esa media, indicaría una tendencia alcista y habría que mantener ese activo. Si el precio cae por debajo de esa media, estaría bajando y habría que vender para no tener más pérdidas.

Como aclaración, muchos inversores esperan que la estrategia de tendencia dé mágicamente timing para saber qué hará el mercado, pero la tendencia no pretende tener más rentabilidad, si no tener similar rentabilidad con menor volatilidad y caídas.

Entonces, ¿cómo aplicar la tendencia a la cartera Trinity?

Vamos a llamar a esta cartera “Global trend” (tendencia mundial), y pretende ser una estrategia agresiva y concentrada que combine momentum y tendencia.

En resumen, se trata de invertir en la mitad superior de los activos de la cartera “Global Asset Allocation Plus” ordenados por momentum, pero solo si están por encima de la tendencia a largo plazo.

La cartera se actualizaría sólo una vez al mes. Si el precio del activo está por encima de la media de los 200 últimos días el activo se mantiene en la cartera. Si está por debajo de la media, se vende el activo y se mueve el dinero a la seguridad de los T-bills (bonos no indexados de hasta 1 o 2 años).

Nota práctica sobre momentum y tendencia:

La cartera GAIA es una cartera de tendencia que sigue el mismo principio. Puedes seguir directamente esta cartera para esa parte.

La cartera Moncayo, que es momentum, está filtrada por la media de 200 días que se expone aquí y diversifica entre diferentes activos de renta fija muy parecido a Meb Faber.

Utilizar tendencia en la cartera tiene el beneficio de incrementar la rentabilidad y bajar la volatilidad, una doble ventaja. El ratio de Sharpe dobla a la cartera inicial de 60/40.

Hay dos formas de aplicar la tendencia.

La primera consiste en revisar el modelo cada mes utilizando los activos recomendados por la estrategia. Aunque tiene dos retos, fuerza a los inversores a revisar y realizar las inversiones de la cartera, lo que introduce oportunidades de desplazarse de la estrategia original. El otro reto es que cuantas más operaciones, más tasas y comisiones se pagan, lo que disminuye la rentabilidad, sobre todo para pequeños inversores.

La segunda forma de aplicar el modelo es buscar fondos o ETFs que implementen este modelo.

Entonces, con rentabilidades superiores al buy&hold, ¿por qué no poner todo el dinero en la estrategia de tendencia?

Al principio hemos hablado de la tendencia como una alternativa al buy&hold, pero también se pueden combinar.

A continuación podemos ver los momentos en los últimos 40 años donde se ve la rentabilidad de la cartera Global Asset Allocation Plus para ver en qué momentos fue mejor la estrategia pura de buy&hold o la de tendencia.

Cada estrategia puede pasar años comportándose peor que la otra, haciendo que te cuestiones tu elección.

Esto nos lleva al último paso para completar la cartera Trinity

 

Combinar buy&hold y tendencia

La solución simple es tener un 50% en buy&hold (Global Asset Allocation Plus) y otro 50% en tendencia (Global Trend), lo que completa la cartera Trinity.

Puede que mirando esta tabla te preguntes por qué dividir al 50% cuando la estrategia de tendencia es claramente superior en rentabilidad con poca diferencia de volatilidad y caídas.

La razón es que la mejor estrategia de inversión es aquella en la que te puedes mantener año tras año. Y recuerda que invertir todo en buy&hold o en tendencia puede tener años en los que una estrategia se comporte de peor forma respecto a la otra. Y cuando esto ocurre, nuestra tendencia es a saltar del barco, alejándonos de nuestra estrategia de inversión, normalmente en el peor momento con resultados catastróficos.

La cartera Trinity, con exposición a las dos estrategias, reduce las posibilidades de que te alejes de tu estrategia inicial. De esta forma, una de las dos estrategias estará tirando hacia arriba de tu cartera.

Así que la cartera Trinity tiene menos rentabilidad que una cartera pura de tendencia, pero es por una buena razón: “salvarnos de nosotros mismos”.

También podemos ver cómo afecta a la cartera combinar las dos estrategias con distintos porcentajes, para que puedas seleccionar el que más se ajuste por riesgo y rentabilidad a tu perfil de inversor.

Sin importar qué combinación utilices, si eres un inversor serio con una perspectiva de largo plazo y disciplina, seguro que la cartera Trinity te proporciona suficiente crecimiento de patrimonio y de tranquilidad.

La cartera Trinity está pensada para tener una mejor rentabilidad que la media incluso en distintas condiciones de mercado, siempre que no cometamos los siguientes errores:

  • Pagar excesivas comisiones
  • Dejar que tus emociones te guíen.

Los inversores se suelen centrar sólo en la rentabilidad, que generalmente está fuera de nuestro control, en lugar de prestar atención a las comisiones y las tasas, que está dentro de nuestro control y tiene mucho efecto en el largo plazo.

Además, necesitamos disciplina para que nuestras decisiones emocionales no arruinen nuestra cartera.

Cualquier estrategia que decidas implementar, simplemente mantenla. Ya sea una cartera 60/40, una cartera global o una cartera Trinity. Busca lo que funciona para tu perfil y que te permite dormir tranquilo, ¡y mantén tu estrategia!

Deja que las reglas de tu estrategia definan tus acciones y no tus emociones.

 

Notas finales

Esta estrategia es probablemente la más completa y consistente de las que conozco a largo plazo. Es muy estable. Pero el problema es que también es compleja en algunas de sus partes.

Resumen práctico:

  • 1/3 en cartera permanente (pasiva) diversificada
  • 1/3 en estrategia momentum (con etfs o fondos índice)
  • 1/3 en estrategia de tendencia (con etfs o fondos indice)

Las estrategias de LAB cumplen con la premisa de que tengan pocos movimientos y costes. No obstante puedes ir aprendiendo y desarrollar las tuyas propias. Las estrategias de tendencia son más fáciles, las de momentum requieren conocimientos y herramientas cuantitativas más avanzados.

La parte value, a nivel práctico, la puedes añadir incluyendo con uno o dos fondos de gestión activa tipo “Value”. El Trinity Portfolio no hace exactamente esto, sino que primero selecciona value y luego lo ordena según criterios momentum. Esta parte es excesivamente compleja y a nivel individual sería cara, es más sensato añadir un fondo value (o varios, como se quiera).

Los backtest expuestos son orientantivos, puesto que nuestra estrategia tendrá resultados diferentes, pero son necesarios porque nos da los resultados a cuatro décadas vista. Los resultados a largo plazo marcan una diferencia muty grande sobre el patrimonio.

Rentabilidades y criterios en el largo plazo (Fundamental)

Este estudio es mucho más que un simple estudio, nos da una perspectiva general de toda la inversión en el largo plazo como pocos.

Está basado en el “Credit Suisse Global Investment Returns Yearbook” de 2018 de la entidad financiera, para muchos el mejor informe de inversión anual.

Esta perspectiva nos dice qué es realmente lo que funciona, cómo y en qué medida dentro del universo de activos financieros: acciones, bonos, liquidez y activos “alternativos (inmobiliario y otros). Qué estrategias lo hacen; valor, momentum, baja volatilidad, crecimiento y tamaño de las empresas. Y en qué países.

Como son 118 años de histórico, desde 1900, los resultados son muy consistentes y despejan muchas dudas.

#1 Rentabilidades por activo financiero en el largo plazo

El estudio se centra en acciones bonos, monetarios (bills) y monedas de 23 países entre 1900 y 2017. Conforman el 91% del universo invertible a nivel mundial en mercados financieros (free-float market capitaliations).

A la izquierda cómo estaba compuesto el mercado financiero mundial en 31/12/1900 y a la derecha lo mismo en 2017. Esta transición es muy importante, ahora mismo Estados Unidos supone más de la mitad del índice mundial. Uno se puede preguntar, ¿estás realmente diversificado de manera óptima?

Es importante porque a la hora de hacer un backtest o estudio, de unos 20 años, si no se tiene en cuenta puede estar distorsionado, ese estudio de la cartera puede estar dándonos unas rentabilidades que luego no se van a dar, que van a ser más bajas.

Vamos a verlo con más claridad en la siguiente gráfica.

Este es uno de los gráficos más importantes y que deberíamos tener todos pegados en el corcho de la mesa. A finales de los años 80, el mercado más importante del mundo era ¡Japón!, con un 45% de la cuota de mercado. Luego ha ido cuesta abajo y ahora supone solo el 9%.

Ese es el ejemplo que pongo siempre cuando se va a montar una cartera de inversión, que si tenemos en cuento los últimos 10 años, que es lo que se suele hacer, podemos estar construyendo una cartera mal hecha. En 1985 nuestra cartera estaría formada por Japón como hoy lo es Estados Unidos. Suena hasta un poco ridículo.

Pues entonces era así. Por eso los mercados USA más el dólar nos pueden estar haciendo distorsionar las rentabilidades-riesgo futuras. El sesgo de la memoria hace olvidar lo que pasó más allá del 2000.

He puesto unas flechas en el mercado USA. Cómo disminuye o aumenta respecto al resto del mundo, cuando baja es que lo hace peor que el resto y viceversa.

En concreto, se pegó dos décadas, desde los años 70 has 1990 cayendo a plomo, fueron las décadas que lo hico mejor Japón y Europa. Europa lo hico en general muy bien en los 90.

Esto se olvida.

Por esta razón, tal vez, un sistema con una rentabilidad-riesgo peor de backtest de 20 años, puede ser mejor para los próximos 20. Ahí está el criterio y la experiencia del que lo hace.

Rentabilidad de países emergentes versus desarrollados. Hay que leerlo con matices.

(1) A principios de siglo, países como España, Portugal o la propia Estados Unidos, ¿eran economías desarrolladas o emergentes? Aquí lo incluye todo en desarrolladas. Si no fuera así el gráfico cambiaría.

(2) Emergentes es más direccional, si se evitan las caídas de los años 40 y la última crisis, la rentabilidad cambiaría mucho.

Por estas razones la inclusión de emergentes suele tener muchos amtices y opiniones. En cualquier caso es importante verlo en perspectiva.

Rentabilidad real histórica de acciones, bonos y monetario. Curiosamente España es uno de los países más equilibrados. La renta variable no es para echar cohetes pero la rentabilidad de la renta fija es bastante buena.

 

#2 Riesgo y prima de riesgo

Aquí vemos la rentabilidad sobre los activos libres de riesgo (renta fija a corto plazo). Es lo que se conoce en valoración financiera como “prima de riesgo”.

Uno de los cuadros más interesantes. Casi el 30% del tiempo ha tenido rentabilidades entre un 10% y 20% por encima de la renta fija a corto plazo. El 20% entre un 20% y un 30% superior, otro 20% entre un 0% y un 10% superior.

Lo que tratamos de hacer con los indicadores de largo plazo es evitar las columnas de la izquierda, lo que se conoce como “colas anchas”, donde vienen las tragedias. (entre -20% y -80%).

En este cuadro detalla los periodos claves (peores episodios, mejores periodos, tiempo máximo de periodos alcistas etc). Como vistazo en un mapeo general está muy bien. Esto solo cambia muy poco a poco en periodos de tiempo larguísimos.

 

#3 “Factor investing”

El “factor investing” es invertir en función de determinados “factores” que se han mostrado como mejores que el mercado de manera persistente; los más conocidos son el momentum. value, tamaño, crecimiento y volatilidad.

Vamos a verlo en perspectiva.

“Low vol” son activos con menor volatilidad. Si ves está muy descorrelacionado con value. En las estrategias de LAB de momentum se añade este factor (Momentum + Low Volatiliy). Por eso ofrece resultados tan consistentes en el largo plazo.

Vamos a ver cómo afecta el tamaño. Las de pequeña capitalización, en el largo plazo, ofrecen mejores rentabilidades de manera sostenida (aunque también más riesgo):

Las “small caps” (empresas de pequeña capitalización) ofrecen una alternativa muy buena. Las microcaps también, el problema es que son mucho más vulnerables y difíciles de invertir. las small y medium tienen una combinación de rentabilidad riesgo mejor.

 

#4 Inversiones alternativas

No todo van a ser activos financieros (acciones y renta fija). Vamos a ver cómo tienen distribuido los inversores su dinero por países:

Los países europeos los más conservadores, con un 40% en activos financieros y un 60% en no financieros. Vamos a ver la composición de lo no financiero:

Este es un cuadro muy interesante. Hay vida más allá de los activos clásicos. En concreto en el patrimonio supone de media solo un cuarto. Me ha parecido muy bueno ver la media de “Collectibles”, que incluye vino, también podemos meter aquí Whisky o agua. Un 6%. Puede ser un criterio orientativo válido para nuestras carteras.

La inversión en inmobiliario supone el mismo porcentaje que los activos financieros cotizados.

Y la inversión en el negocio propio o parecido casi lo mismo. Es interesante. Descorrelaciona y puede dar seguridad en el largo plazo. Los grandes patrimonios diversifican en “Collectibles”, activos reales que no cotizan o lo hacen en mercados cerrados.

Varios índices elaborados de vino, sellos, violines, arte, libros, joyería, coches y vino. El más rentable las acciones globales, pero el segundo mejor y que está descorrelacionado en los periodos que nos interesa es el mercado del vino. El whisky obtendría mejores resultados.

Ideas que debes sopesar y/o amplificar. En LAB hay personas con gran conocimiento del mercado de guitarras eléctricas, del mercado de derechos de autor, del mercado de alta tecnología. Hay muchas posibilidades de diversificar un pequeño % de la cartera si se tienen los conocimientos y el gusto.

 

Estudio original:

Credit Suisse Global Investment Returns Yearbook 2018

Resumen (slides)